Un grupo de congresistas y senadores de Estados Unidos ha presentado una solicitud formal a la Comisión Federal de Comercio (FTC) para que investigue las prácticas de marketing de la empresa “Trump Mobile”. La compañía había anunciado en junio de 2025 el lanzamiento del smartphone “T1”, promocionándolo como “Hecho en los EE. UU.”, una afirmación que los legisladores consideran engañosa.
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Liderados por la senadora Elizabeth Warren, del Partido Demócrata, los once firmantes de la misiva (PDF) detallan las promesas realizadas en torno al T1 y cómo estas han sido modificadas posteriormente. Si bien la etiqueta “Hecho en los EE. UU.” fue retirada poco después del anuncio del dispositivo, esto ocurrió después de que se hubieran vendido reservas por un valor de 100 dólares. Además, los políticos señalan que existen requisitos estrictos para el uso de la etiqueta “Hecho en los EE. UU.” y que la viabilidad de fabricar un smartphone casi en su totalidad en Estados Unidos ha sido cuestionada por expertos del sector desde el anuncio inicial.
Los legisladores también expresan su preocupación por la falta de entrega del teléfono Trump. Originalmente, los dispositivos debían ser enviados a los clientes a partir de agosto de 2025, pero la fecha de entrega se ha pospuesto en repetidas ocasiones, llegando a diciembre de 2025. A enero, los teléfonos aún no se han materializado. Asimismo, señalan que las imágenes más recientes del dispositivo parecen corresponder a un Samsung S25 Ultra. Samsung, una empresa surcoreana con una producción mayoritaria en China, no justifica la nueva descripción de “creado aquí mismo en los EE. UU.”, que Trump Mobile ha utilizado en lugar de “Hecho en los EE. UU.”.
Prueba de fuego para la FTC
Según informa el medio británico “The Register”, la presentación ante la FTC no se limita a las prácticas de marketing del teléfono del presidente estadounidense. La misiva parece tener como objetivo principal evaluar la independencia de la FTC, una agencia que en el pasado ha llevado a cabo investigaciones exhaustivas en materia de competencia.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, destituyó en marzo de 2025, basándose en un decreto, a Rebecca Kelly Slaughter y a su colega Alvaro Bedoya, ambos miembros del Partido Demócrata, de sus cargos en la FTC. Slaughter recurrió la decisión ante el Tribunal Supremo, donde se espera una resolución en los próximos meses. Actualmente, la comisión cuenta con solo dos comisionados, ambos republicanos, de los cinco previstos, y tres puestos permanecen vacantes.
(nie)
