La evaluación de embriones ha evolucionado rápidamente. Actualmente, los laboratorios pueden extraer algunas células de un embrión para analizar su ADN y detectar enfermedades genéticas, una lista que se amplía constantemente. Ahora, algunas compañías van más allá, ofreciendo a futuros padres la posibilidad de seleccionar embriones con características específicas como la altura, el color de ojos e incluso el coeficiente intelectual.
Esta práctica es controvertida por diversas razones. En primer lugar, múltiples factores contribuyen a rasgos complejos como el coeficiente intelectual (una medida que, por cierto, no abarca todos los aspectos de la inteligencia). Nuestro entendimiento de estos factores es incompleto, al igual que la forma en que la selección de un rasgo podría influir en otros.
Algunos críticos advierten sobre el peligro de caer en prácticas eugenésicas. Otros señalan que, independientemente del embrión elegido, no se puede controlar completamente cómo será el bebé (¿y por qué querríamos hacerlo?). A pesar de esto, Nucleus, una de las empresas que ofrecen estos servicios, ha invitado a potenciales clientes a tener al “bebé ideal”. Puede leer más al respecto aquí.
Este artículo apareció originalmente en The Checkup, el boletín semanal de biotecnología de MIT Technology Review. Para recibirlo en su bandeja de entrada cada jueves y leer artículos como este en primicia, suscríbase aquí.
