En una reciente entrevista con Dermatology Times, la Dra. Karen McGuire, CEO y cofundadora de BioMendics LLC, abordó la importante carga de enfermedad que representa la epidermólisis bullosa simplex (EBS) y las nuevas estrategias terapéuticas dirigidas a modificar la biología de la enfermedad, en lugar de simplemente manejar los síntomas. La Dra. McGuire enfatizó que el término “simplex” a menudo se malinterpreta y no implica una enfermedad leve. Más bien, se refiere a la capa de la piel donde se producen las ampollas.
“La denominamos localizada solo por la extensión de la superficie corporal afectada”, señaló. “No la llamamos localizada porque sea leve”.
Los pacientes con EBS experimentan una morbilidad significativa debido a la recurrente aparición de ampollas, heridas crónicas, dolor, riesgo de infección y movilidad limitada. Incluso en casos localizados, las ampollas en las palmas de las manos y las plantas de los pies pueden ser graves, y casi la mitad de los pacientes informan dificultad para caminar y la necesidad de utilizar ayudas para la movilidad. Las ampollas pueden formarse debajo de los callos, lo que a menudo requiere intervención médica urgente para su drenaje, lo que agrava aún más el dolor y el riesgo de infección. Aunque la EBS puede parecer menos grave que la epidermólisis bullosa distrófica, la Dra. McGuire destacó que su impacto en la calidad de vida es considerable.
La Dra. McGuire describió la terapia investigacional de BioMendics, TolaSure, y su novedoso mecanismo de acción. Los tratamientos estándar actuales para la EB se centran en el manejo de los síntomas, incluyendo el cuidado de las heridas, el control del dolor y la prevención de infecciones. En contraste, TolaSure se dirige a la patología celular subyacente de la EBS. La terapia se basa en la plataforma mTORX de BioMendics, que utiliza la inhibición de mTOR para inducir la autofagia. Al mejorar la eliminación autofágica de las proteínas de queratina mutadas y mal plegadas, el tratamiento tiene como objetivo reducir la acumulación tóxica de queratinas defectuosas dentro de los queratinocitos basales. Este proceso fortalece las redes de filamentos intermedios, que están estructuralmente comprometidas en la EBS, mejorando así la resistencia celular y reduciendo la formación de ampollas.
Los resultados clave del ensayo de fase 1b/2 TAMES-01 respaldaron el avance de este enfoque. A través de análisis multifactoriales, los investigadores identificaron las ampollas como el principal impulsor de la gravedad de la enfermedad. La medición del área de superficie de ampollas intactas y rotas demostró una reducción del 96% en un plazo de 2 a 3 semanas de tratamiento, mientras que los pacientes tratados con placebo mostraron fluctuaciones en la actividad de la enfermedad. Es importante destacar que la microscopía electrónica de biopsias perilesionales reveló la restauración de las redes de filamentos intermedios en la piel tratada, proporcionando una validación mecanicista que se correlacionó con las mejoras clínicas observadas. En conjunto, estos hallazgos sugieren que la focalización de la homeostasis de la queratina a través de la inducción de la autofagia puede representar una estrategia modificadora de la enfermedad para los pacientes con EBS, abordando tanto la raíz biológica de las ampollas como sus consecuencias clínicas.
