Existe una percepción de que el presidente ruso, Vladimir Putin, carece de astucia en la escena geopolítica actual. Se le describe, de manera despectiva, como un personaje poco perspicaz.
En contraste, se señala a China como un actor estratégico que despliega una política exterior inteligente. Esta habilidad, según la observación, resulta relativamente sencilla en comparación con el estilo de la administración del expresidente estadounidense, Donald Trump.
La dinámica sugiere una marcada diferencia en la capacidad de maniobra y la planificación estratégica entre Rusia y China en el contexto internacional.
