La polémica ha estallado en los Países Bajos en torno al documental de AvroTros sobre la vida bajo el régimen talibán en Afganistán, y la decisión de retirar la producción del aire. El debate se centra en la identidad de las mujeres entrevistadas y si debieron ser protegidas mediante desenfoque.
Catherine Keyl, una conocida personalidad televisiva neerlandesa, expresó su opinión al respecto, preguntándose si Hila Noorzai, la realizadora, debió haber ocultado la identidad de las mujeres en las imágenes. Keyl considera que sí, planteando un dilema ético sobre la seguridad de las participantes.
AvroTros, por su parte, ha declarado que no existe una conexión directa entre la reciente detención de una mujer relacionada con el documental y la decisión de retirarlo. Sin embargo, la preocupación por la seguridad de las mujeres involucradas ha sido un factor clave.
Hila Noorzai ha descrito la retirada del documental como una “pesadilla”, pero ha insistido en que todas las mujeres entrevistadas dieron su consentimiento explícito para aparecer en la producción. Noorzai defiende su trabajo y la importancia de dar voz a las mujeres afganas.
El debate continúa sobre si la decisión de AvroTros fue la correcta, y sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en la protección de sus fuentes, especialmente en contextos tan delicados como el de Afganistán. La discusión pone de manifiesto la complejidad de equilibrar la libertad de prensa con la seguridad de las personas.
La pregunta de si AvroTros debió desenfocar a la mujer afgana no tiene una respuesta fácil, según señalan analistas, ya que implica considerar múltiples factores y posibles consecuencias.
