Las acciones de RAPT Therapeutics experimentaron un fuerte aumento el martes tras el anuncio de su adquisición por parte de la farmacéutica británica GSK en un acuerdo valorado en aproximadamente 2.200 millones de dólares. Esta operación permitirá a GSK acceder a un tratamiento en fase avanzada para las alergias alimentarias.
Previo a la apertura del mercado, las acciones de RAPT subieron un 64%, alcanzando los 57,41 dólares, acercándose al precio de oferta acordado. Durante el último año, las acciones ya habían mostrado un crecimiento significativo, multiplicándose por más de tres su valor hasta el cierre del viernes, lo que refleja el optimismo creciente de los inversores en la cartera de la compañía.
Detalles del acuerdo
Según los términos del acuerdo, GSK pagará 58 dólares por cada acción de RAPT, lo que equivale a una capitalización total de alrededor de 2.200 millones de dólares. La transacción incluye un pago inicial en efectivo de 1.900 millones de dólares y se espera que se complete en el primer trimestre de 2026, sujeto a las aprobaciones regulatorias pertinentes y al cumplimiento de las condiciones de cierre.
Esta adquisición se enmarca en una tendencia creciente entre las grandes farmacéuticas de fortalecer sus carteras mediante adquisiciones estratégicas, especialmente en áreas con bases biológicas sólidas y necesidades médicas no cubiertas.
RAPT, fundada en 2015 y listada en el Nasdaq en 2019, tenía una capitalización bursátil de aproximadamente 972,7 millones de dólares antes del anuncio del acuerdo, lo que demuestra la prima que GSK está dispuesta a pagar por su principal activo.
Un nuevo tratamiento para las alergias alimentarias
El acuerdo otorga a GSK el control de ozureprubart, un anticuerpo en desarrollo diseñado para prevenir las alergias alimentarias. Este fármaco actúa sobre la inmunoglobulina E (IgE), una vía bien establecida en el tratamiento de enfermedades alérgicas, y podría ofrecer una alternativa más conveniente a las terapias actuales.
Las terapias anti-IgE existentes suelen requerir inyecciones cada dos o cuatro semanas. Ozureprubart tiene el potencial de reducir la frecuencia de administración a una vez cada 12 semanas, lo que podría mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes, especialmente en niños. Además, podría ampliar el acceso al tratamiento a aproximadamente el 25% de los pacientes que actualmente no cumplen los requisitos para las terapias disponibles.
“La incorporación de ozureprubart añade un tratamiento nuevo y prometedor a la cartera de GSK”, afirmó Tony Wood, director científico de GSK.
Avances clínicos y próximos pasos
En septiembre, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) aceptó la solicitud de RAPT para un nuevo fármaco, ozureprubart, lo que permitió a la empresa avanzar con un ensayo de fase IIb sobre alergias alimentarias. En octubre, RAPT inició el estudio prestIgE, un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo para evaluar ozureprubart como terapia independiente.
Se espera que los resultados de fase IIb del ensayo prestIgE estén disponibles en 2027, con estudios de fase III planeados para poblaciones tanto adultas como pediátricas. Las alergias alimentarias afectan a más de 17 millones de personas en Estados Unidos y provocan más de 3 millones de visitas a hospitales y servicios de urgencias cada año, lo que subraya el potencial clínico y comercial de nuevas terapias.
Una estrategia clave para GSK
La adquisición fortalece la cartera de GSK en áreas clave como la respiración, la inmunología y la inflamación, un enfoque estratégico fundamental para la compañía. Aunque el acuerdo implica riesgos de desarrollo y regulación, los analistas lo consideran una inversión calculada.
“GSK está tomando exactamente el tipo de riesgo que debería asumir”, comentó Russ Mould, director de inversiones en AJ Bell. Añadió que un tratamiento más cómodo podría generar importantes beneficios si tiene éxito.
En los nueve meses hasta el 30 de septiembre de 2025, RAPT reportó pérdidas de 52,4 millones de dólares, en comparación con los 76,6 millones del año anterior, debido a una reducción significativa en los gastos de investigación y desarrollo.
