Un reciente estudio revela que el triptófano, conocido por su papel en la promoción del sueño, también desempeña un papel crucial en la química cerebral, el metabolismo energético y la regulación del estado de ánimo. A medida que envejecemos o a medida que progresan las enfermedades neurológicas, este delicado mecanismo puede desequilibrarse, lo que lleva a que el triptófano se desvíe hacia la producción de metabolitos dañinos asociados con la pérdida de memoria, los cambios de humor y los problemas de sueño.
El equipo de la Universidad Ben-Gurion del Negev investigó el papel clave de la proteína relacionada con la longevidad Sirtuin 6 (SIRT6) en este tipo de desequilibrio metabólico. El estudio demostró que, cuando los niveles de SIRT6 disminuyen, la vía metabólica del triptófano cambia, dirigiéndose hacia una vía neurotóxica llamada vía del quinurenino, al tiempo que se reduce la producción de neurotransmisores protectores como la serotonina y la melatonina.
Los investigadores señalan que el daño causado por este cambio metabólico no es irreversible. En un modelo de mosca de la fruta con deficiencia de SIRT6, al inhibir la enzima TDO2, los investigadores observaron una mejora significativa en los problemas de movimiento y una reducción en los signos de daño tisular cerebral, lo que sugiere que existe una ventana de intervención terapéutica clínicamente relevante.
Los resultados de este estudio han sido publicados en la revista Nature Communications. La investigación recibió financiación de la European Research Council (ERC) y del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Israel, y fue realizada en colaboración por un equipo internacional de investigadores.
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