La posibilidad de un boicot a la Copa del Mundo de 2026, que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México entre el 11 de junio y el 19 de julio, ha comenzado a tomar fuerza en Alemania. La AFP consultó al gobierno alemán sobre esta posibilidad, a lo que Schenderlein, miembro de la CDU, respondió que “el gobierno federal respeta la autonomía del deporte y que las decisiones sobre la participación o boicot a grandes eventos deportivos son competencia exclusiva de las federaciones deportivas, no del ámbito político”.
En los últimos días, diversas voces en Alemania, una nación con una rica tradición futbolística, han expresado su preocupación e incluso han sugerido un boicot o la anulación del torneo en respuesta a las recientes amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump. El diputado conservador Roderich Kiesewetter declaró al diario Augsburger Allgemeine: “Si Donald Trump lleva a cabo sus amenazas sobre Groenlandia y desata una guerra comercial con la Unión Europea, me resulta difícil imaginar que países europeos participen en la Copa del Mundo”.
Jürgen Hardt, otro diputado de la CDU y portavoz de política exterior de su grupo parlamentario, llegó a mencionar al diario Bild la posibilidad de una “cancelación del torneo” como una medida extrema para “hacer entrar en razón” al presidente Trump. Por su parte, el diputado socialdemócrata Sebastian Roloff abogó por una “respuesta unida” de Europa, planteando la opción de “considerar renunciar a la participación en la Copa del Mundo”, según declaraciones al diario económico Handelsblatt.
Una encuesta reciente realizada por el instituto Insa para el diario Bild, entre el jueves y el viernes a 1.000 personas, revela que casi la mitad de los alemanes (47%) apoyaría un boicot al Mundial en caso de que Washington anexione Groenlandia. Un 35% se opone a esta medida. La selección alemana, cuatro veces campeona del mundo, ha participado en todos los Mundiales desde la posguerra (1950). Cabe destacar la estrecha relación entre Donald Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, a quien entregó un Premio de la Paz de la FIFA durante el sorteo del Mundial en diciembre.
