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El hombre que asesinó al ex primer ministro japonés Shinzo Abe deberá pasar el resto de su vida en prisión. Tetsuya Yamagami, de 45 años, disparó a Abe a plena luz del día durante un mitin electoral en julio de 2022. Lo hizo con un arma de fuego que él mismo fabricó con piezas compradas en línea.
La fiscalía también había solicitado cadena perpetua, calificando el acto de Yamagami como “peligroso, cobarde y excepcionalmente grave”. Según la fiscalía, se trató de “un incidente extremadamente grave sin precedentes en la historia de la posguerra”. El asesinato político conmocionó a Japón, también porque en el país la violencia armada es escasa.
Yamagami asesinó al ex primer ministro debido a sus vínculos con la Iglesia de la Unificación, un movimiento cristiano surcoreano también conocido como la secta Moon. Este grupo ha sido objeto de controversia durante décadas debido, entre otras cosas, a sus agresivas prácticas de recaudación de fondos. Yamagami albergaba rencor contra el movimiento debido a problemas familiares.
Su madre donó cientos de miles de euros a la organización, con la esperanza de salvar a su familia de la ruina. Esto causó graves daños financieros a la familia y provocó conflictos entre sus miembros. El hermano de Yamagami incluso se quitó la vida a causa de ello. Sus abogados argumentaron que la desesperada situación de la familia debía tenerse en cuenta en la sentencia y que su pena de prisión no debía exceder los veinte años.
Tras el asesinato, Yamagami recibió apoyo del público japonés. Recibió miles de mensajes de apoyo, dinero y regalos. También se convirtió en un símbolo para los niños que crecieron dentro de sectas religiosas. Varios supervivientes se manifestaron tras el asesinato y compartieron sus historias.
También se produjo una tormenta mediática en torno a la Iglesia de la Unificación. El pasado mes de marzo perdió su estatus religioso. El tribunal de Tokio dictaminó que existía una extorsión sistemática de los fieles.
