Una pareja de origen indio ha recibido una compensación de 200.000 dólares por parte de una universidad en Estados Unidos, tras presentar una denuncia por lo que consideran un acto de “racismo alimentario”. El incidente se originó cuando a la pareja se les prohibió consumir un almuerzo considerado “demasiado picante” en el campus.
Según reportes de De Morgen, la universidad impuso restricciones sobre la intensidad del picante en los alimentos que se podían consumir en las instalaciones, lo que llevó a la pareja a sentirse discriminada. Argumentaron que la prohibición afectaba específicamente a su cultura y preferencias culinarias.
La universidad finalmente llegó a un acuerdo con la pareja, reconociendo la validez de su denuncia y ofreciendo la compensación económica como resarcimiento por el daño causado. Este caso ha generado un debate sobre los límites de las regulaciones alimentarias en espacios públicos y la importancia de respetar la diversidad cultural.
