Un análisis reciente revela que las dificultades para disfrutar de la natación no siempre radican en la habilidad técnica, la condición física o la seguridad en el agua. En algunos casos, la raíz del problema podría ser la inseguridad personal.
Si bien factores como la capacidad de nadar, el estado físico e incluso el conocimiento de un salvavidas son importantes, la falta de confianza en uno mismo parece emerger como un obstáculo significativo para algunas personas.
Esta situación sugiere que abordar la dimensión psicológica podría ser clave para superar las barreras que impiden a ciertos individuos disfrutar plenamente de este deporte.
