El expresidente Donald Trump ha presentado demandas contra JPMorgan Chase y su CEO, Jamie Dimon, alegando que el banco cortó su acceso a servicios bancarios. Las demandas, reportadas por The Washington Post, CNN, CNBC y The New York Times, afirman que esta acción fue motivada por razones políticas.
Trump sostiene que JPMorgan Chase tomó la decisión de cerrar sus cuentas bancarias después del ataque al Capitolio del 6 de enero. Según las demandas, el banco habría actuado de manera indebida al interrumpir la relación comercial con el expresidente. El argumento central es que la decisión de JPMorgan Chase fue una represalia política, y no basada en consideraciones financieras o de riesgo legítimas.
Las demandas alegan que la acción de JPMorgan Chase constituye una interferencia con los derechos de Trump a participar en el proceso político. El expresidente busca compensación por daños y perjuicios, aunque el monto específico no ha sido revelado. Axios señala que JPMorgan Chase se ha convertido en un objetivo principal para Trump, lo que sugiere una escalada en las tensiones entre ambos.
La controversia se centra en si JPMorgan Chase actuó dentro de sus derechos al rescindir los servicios bancarios a un cliente, o si la decisión fue influenciada por presiones políticas externas. El caso podría tener implicaciones significativas para la relación entre las instituciones financieras y las figuras públicas, y podría sentar un precedente sobre los límites de la discreción bancaria en asuntos políticos.
