En otoño de 2021, Rafael Nadal se preguntaba si aún era un tenista profesional o simplemente un cuerpo que luchaba por mantenerse en pie. El diagnóstico, aunque conocido desde hacía tiempo, se había vuelto repentinamente implacable.
El síndrome de Müller-Weiss, una enfermedad degenerativa del pie izquierdo que padece desde mediados de la década de 2000, afectaba directamente a su capacidad para entrenar, correr y competir en partidos consecutivos.
A pesar de las perspectivas pesimistas de los médicos, el tenista español luchó por encontrar soluciones, incluyendo plantillas hechas a medida para aliviar el peso y la posición del pie. Sin embargo, estos ajustes provocaron lesiones compensatorias y numerosos problemas físicos.
A pesar del tratamiento personalizado, no siempre fue posible controlar el dolor como en 2021.
Nadal anuncia la interrupción de la temporada en 2021
De hecho, ese año Nadal se vio obligado a finalizar la temporada prematuramente, a pesar de un calendario revisado que incluía solo siete torneos, de los cuales solo dos se disputaron en pistas duras.
Su decisión se tomó después de perder en la tercera ronda de Washington el 6 de agosto ante Lloyd Harris (6-4, 1-6, 6-4), momento a partir del cual no volvió a competir en un torneo oficial.
Esta importante decisión le impidió participar en el US Open, torneo que había ganado en cuatro ocasiones (2010, 2013, 2017 y 2019).
Ya había experimentado señales de dolor durante su épico enfrentamiento en semifinales de Roland Garros contra Novak Djokovic (3-6, 6-3, 7-6, 6-2).
Un mensaje emotivo
Nadal anunció esta inevitable, pero difícil decisión a través de un emotivo mensaje en las redes sociales:
“Para ser honesto, este año ha sido muy duro para mí, con el dolor en el pie que me ha impedido disfrutar. Daré todo para recuperar mi mejor forma y poder seguir compitiendo en los torneos que más valoro.
Si mi pie me lo permite y me esfuerzo al máximo cada día, creo que puedo lograrlo.
Hay que entender que esta lesión no es nueva. La tengo desde 2005 y ha afectado a mi carrera durante años.
Estoy preparado para hacer todo lo necesario para seguir siendo competitivo. Prometo esforzarme al máximo para disfrutar de este deporte.”
© Photo par MARTIN BUREAU / AFP
Palabras contundentes que dan testimonio de la profundidad del sufrimiento del rey de la tierra batida.
Nadal siempre ha luchado contra el dolor, pero nunca había estado tan cerca la perspectiva de la retirada.
El tratamiento médico recibido en otoño no fue una solución milagrosa, sino un intento de descanso temporal.
Durante semanas, el entrenamiento fue fragmentado e irregular, dependiendo de la reacción de su pie. Algunos días podía golpear la pelota durante una hora, otros se veía obligado a detenerse repentinamente.
Nadal diría más tarde: “Hubo momentos en los que no sabía si volvería a jugar al tenis”.
En esta situación, Melbourne era más una prueba que un objetivo.
Primera prueba antes del Abierto de Australia
Nadal se había inscrito inicialmente en el ATP 250 de Melbourne a principios de enero, pero no sabía si su cuerpo lo permitiría.
Pudo recuperar algo de ritmo ganando partidos y llegó a levantar el trofeo al derrotar a Cressy en la final (7-6, 6-3).
A pesar de ello, se mostró cauteloso. “Cada día es una victoria”, confesaría más tarde.
Uno de los mayores competidores de todos los tiempos, a sus 35 años, ya no miraba hacia el futuro, sino que se concentraba en gestionar el momento presente.
Consulta el artículo completo en Tennis Temple este fin de semana
“Rafael Nadal, Melbourne 2022: la victoria más inesperada de su carrera”, disponible a partir del 24 de enero de 2026.
Dernière modification le 22/01/2026 à 17h49
Sources
Tennis Temple : Rafael Nadal, Melbourne 2022 ou la victoire la plus inattendue de sa carrière
