Astrofísicos han descubierto la molécula más grande que contiene azufre jamás detectada en el espacio. Este compuesto, identificado como metanotiol (CH3SH), se encontró en la nube molecular Sagittarius B2, cerca del centro de la Vía Láctea.
El metanotiol, un compuesto orgánico que contiene azufre, es crucial en los procesos biológicos terrestres. Su detección en el espacio interestelar sugiere que la química del azufre podría ser más común y compleja de lo que se pensaba anteriormente en el universo. La molécula fue identificada utilizando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), un potente radiotelescopio ubicado en Chile.
Este descubrimiento es significativo porque las moléculas que contienen azufre son importantes precursores de aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, y, por lo tanto, esenciales para la vida tal como la conocemos. La presencia de metanotiol en una nube molecular donde se forman estrellas indica que estos componentes básicos de la vida podrían estar disponibles en otros sistemas planetarios.
El equipo de investigación, liderado por la Universidad de Virginia, utilizó simulaciones computacionales para identificar las firmas espectrales únicas del metanotiol, lo que permitió su detección en los datos de ALMA. La complejidad de la molécula y su detección en un entorno espacial desafiante demuestran la capacidad de ALMA para detectar moléculas orgánicas complejas en el espacio profundo.
La nube molecular Sagittarius B2 es conocida por su rica química orgánica y se considera un laboratorio cósmico para estudiar la formación de moléculas complejas que podrían ser relevantes para el origen de la vida. Este hallazgo abre nuevas vías para investigar la química del azufre en el espacio y su posible papel en la aparición de la vida en otros planetas.
