En el marco de un reciente estudio, investigadores británicos y checos han planteado una idea sorprendente: talar enormes cantidades de árboles de la taiga para sumergirlos en el océano Ártico. El objetivo sería eliminar hasta mil millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera anualmente. Sin embargo, algunos expertos consideran que esta solución requiere un análisis más exhaustivo antes de su implementación.
¿En qué consiste realmente el método?
Cabe recordar que los árboles y los suelos son excelentes sumideros de carbono. La taiga (bosque boreal) almacena nada menos que mil billones de toneladas, formando un vasto cinturón circumpolar en el hemisferio norte, que se extiende desde Alaska hasta Rusia, pasando por Canadá y Escandinavia. Además, esta capacidad de almacenamiento de carbono podría aumentar a medida que el calentamiento global acelera el crecimiento de las plantas. Por otro lado, los incendios forestales representan un problema significativo, ya que liberan grandes cantidades de carbono, una tendencia que va en aumento.
La Universidad de Cambridge (Reino Unido) y la Academia Checa de Ciencias han llevado a cabo un estudio que fue publicado en la revista Npj Climate Action el 3 de enero de 2026. En su documento, los investigadores proponen una solución inusual: deforestar ciertas áreas de la taiga e sumergir los árboles talados en el océano Ártico. La publicación menciona el transporte a través de seis grandes ríos del Ártico. Una vez en el agua, se estima que los árboles se hundirían en aproximadamente un año.
Según los autores, este método permitiría eliminar hasta mil millones de toneladas de CO2 de la atmósfera cada año. La idea es evitar que los árboles se quemen en los frecuentes incendios, impidiendo así la liberación de carbono. Para los científicos, este enfoque representa una alternativa a otras soluciones existentes, como la captura directa de CO2 mediante máquinas costosas o las operaciones de plantación de árboles, que podrían ser contraproducentes en caso de incendios o explotación masiva.
¿De dónde surge esta propuesta?
Los autores del estudio no han sacado su método de la manga. Descubrieron que hace 56 millones de años, durante 8.000 años, muchos árboles no se pudrieron ni liberaron CO2 después de terminar su ciclo en el océano Ártico y en lagos alpinos con poco oxígeno. En aquella época, estos enormes volúmenes de madera contribuyeron a enfriar la Tierra después de un período de calentamiento climático. Además, los seis ríos árticos mencionados para el transporte de los árboles ya arrastran una cierta cantidad de madera, sumando un total de alrededor de 20 millones de toneladas de carbono.
Según los autores, alcanzar el billón de toneladas anual implicaría la tala de árboles a lo largo de los ríos en una superficie de 30.000 km². Obviamente, los árboles talados serían reemplazados. Los seis ríos en cuestión son el Yenisei, el Kolyma, el Lena, el Ob (Rusia), el Mackenzie (Canadá) y el Yukon (Alaska).
Se necesitan más estudios
Algunos científicos estadounidenses entrevistados por New Scientist en un artículo del 9 de enero de 2026, señalan algunas debilidades. Estos científicos son Merritt Turetsky de la Universidad de Colorado en Boulder, Roman Dial de la Universidad Alaska Pacific de Anchorage y Morgan Raven de la Universidad de California en Santa Bárbara. Por un lado, podría haber abusos por parte de los explotadores forestales comerciales. Por otro lado, el método podría causar otros problemas ambientales o simplemente desplazar el problema inicial.
Para los expertos, es necesario identificar con precisión las zonas del océano Ártico realmente propicias para el almacenamiento de carbono. Se trata de explorar cómo, en el pasado, los árboles en el Ártico contribuyeron a enfriar nuestro planeta. Por lo tanto, será necesario estudiar más a fondo las rocas, los sedimentos y explorar la historia de la Tierra para obtener nuevos elementos que permitan determinar la viabilidad de la solución propuesta por los científicos británicos y checos.
