Bratislava fue contactada por la embajada de Estados Unidos el martes pasado en relación con la propuesta de unirse al Consejo de la Paz impulsado por el expresidente Donald Trump. El Ministerio de Asuntos Exteriores eslovaco está actualmente analizando los documentos fundacionales para determinar si una posible membresía sería compatible con la legislación nacional y los compromisos internacionales del país.
El ministro de Asuntos Exteriores, Juraj Blanár, enfatizó que Eslovaquia acoge favorablemente cualquier iniciativa de paz que pueda generar “resultados reales”. Recordó que, durante su administración, Donald Trump logró avances en varios conflictos, citando como ejemplos los acuerdos entre Armenia y Azerbaiyán, el plan de paz para la Franja de Gaza y las conversaciones en curso entre Ucrania y Rusia.
“Damos la bienvenida a cualquier iniciativa de paz que pueda generar resultados reales, como lo logró la administración estadounidense bajo el liderazgo de Donald Trump, por ejemplo, entre Armenia y Azerbaiyán, con el plan de paz en la Franja de Gaza o en las actuales negociaciones entre las partes ucraniana y rusa”, declaró Blanár.
El ministro no especificó de dónde provendrían los fondos necesarios para la membresía, ya que Donald Trump ha anunciado que la cuota anual para ser miembro permanente del Consejo de la Paz asciende a mil millones de dólares (aproximadamente 21 mil millones de coronas checas o 920 millones de euros). Sin embargo, también existe la posibilidad de una membresía gratuita de tres años.
¿Qué significaría la membresía para Eslovaquia?
Para el gobierno eslovaco, que tradicionalmente ha enfatizado la “necesidad de una solución diplomática a la guerra en Ucrania”, la iniciativa de Trump está en consonancia con su declarado enfoque en las negociaciones de paz. Blanár ya había calificado el plan de Trump como un “camino hacia la paz” y subrayó que, en su opinión, el conflicto en Ucrania no tiene una solución militar.
Por otro lado, surgen interrogantes sobre el impacto en la tradicional orientación de la política exterior eslovaca. La membresía en un proyecto que algunos perciben como una alternativa o competencia a la ONU y otras organizaciones multilaterales podría generar tensiones dentro de la Unión Europea y entre los aliados de la OTAN.
¿Qué es el Consejo de la Paz de Trump?
El Consejo de la Paz es parte de un plan más amplio de Estados Unidos para fortalecer su papel en la resolución de conflictos armados, especialmente en Oriente Medio y Europa del Este. Surgió a raíz de la propuesta de paz estadounidense para la Franja de Gaza, que prevé un alto el fuego, la desmilitarización del territorio y una reconstrucción gradual bajo supervisión internacional. Según la visión de Washington, el nuevo organismo supervisará la implementación de estos pasos y, al mismo tiempo, servirá como plataforma para la mediación de otras negociaciones de paz en el mundo.
La administración Trump presenta el Consejo de la Paz como un complemento a las estructuras internacionales existentes, especialmente la ONU. Sin embargo, los críticos advierten que la iniciativa podría funcionar en la práctica como un instrumento de poder paralelo de Estados Unidos y sus aliados, debilitando los formatos multilaterales tradicionales. También es simbólicamente importante que Donald Trump encabece el proyecto, utilizándolo para reafirmar su papel político global.
La República Checa recibió una invitación para unirse al Consejo el jueves. El Ministerio de Asuntos Exteriores está preparando actualmente la postura del gobierno, que podría conocerse el lunes.


