Cambiar de carril en autopistas y autovías es una de las maniobras más frecuentes al volante, pero implica un cierto grado de complejidad. Requiere verificar el tráfico a través del retrovisor, asegurarse de que no haya vehículos cercanos, activar el intermitente y, finalmente, desplazar el coche lateralmente al carril adyacente.
Sin embargo, una reciente patente presentada por General Motors podría simplificar este proceso hasta el punto de hacerlo tan intuitivo como dirigir la mirada hacia el carril deseado. De concretarse, esta innovación transformaría la forma en que cambiamos de carril.
Una maniobra simplificada
Los documentos y diagramas de la patente registrada por GM detallan el funcionamiento de este sistema de manera sorprendentemente clara. El proceso se inicia con la cámara de reconocimiento facial, una tecnología ya presente en la mayoría de los vehículos modernos para monitorizar la atención del conductor.
Esta cámara, ya diseñada para rastrear la dirección de la mirada del conductor, comparte esta información con una unidad de control electrónico (ECU) de nueva generación. Esta ECU tiene la capacidad de interactuar con el control de crucero, los frenos y la dirección, elementos esenciales para ejecutar maniobras, incluyendo los cambios de carril.
El sistema determinará la intención del conductor analizando si la mirada se dirige específicamente a los retrovisores laterales. Si se detecta esta intención, se inicia una secuencia de comprobaciones. Si todas las condiciones son favorables –incluyendo la correspondencia entre el patrón de la mirada y los parámetros predefinidos–, el sistema ejecutará automáticamente el cambio de carril.
¿Su implementación es inminente?
La viabilidad de una patente en el mercado es una cuestión compleja. En este caso, la función de cambio de carril con la mirada representa un sistema de asistencia a la conducción de considerable complejidad, ya que implica la toma de control de la dirección, la aceleración y el frenado. Por lo tanto, su clasificación según la Sociedad de Ingenieros Automotrices (SAE) se situaría cerca del Nivel 3.
No obstante, la patente deja claro que el sistema se basa en tecnologías ya implementadas en numerosos modelos actuales, e incluso podría complementar la funcionalidad de los sistemas de conducción autónoma de Nivel 3 existentes, como el BlueCruise de Ford o el Super Cruise de Cadillac. Si la industria automotriz decide adoptarlo, su llegada a los vehículos de producción podría ser más rápida de lo esperado.
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