Canadá aspira a aumentar significativamente sus exportaciones a nivel mundial, pero ¿está preparado para hacerlo? Esta fue la pregunta central de un importante debate celebrado en el Canadian Club de Toronto, donde se discutieron los cambios necesarios en el desarrollo de infraestructuras, la regulación empresarial y la inmigración para que el país esté en condiciones de competir a nivel global.
Dos de los principales directivos ejecutivos de Canadá, Tracy Robinson ICD.D, de CN, y Max Koeune, de McCain Foods, participaron junto con el líder sindical Sean Strickland, de Canada’s Building Trades Unions, en una discusión moderada por Goldy Hyder, del Business Council of Canada, sobre cómo Canadá puede construir cadenas de suministro de clase mundial.
Durante el debate, se destacaron varios desafíos clave. En primer lugar, Canadá se encuentra entre los países de la OCDE con mayor número de días perdidos debido a conflictos laborales, lo que afecta la conectividad del país con el resto del mundo, especialmente en puertos, ferrocarriles y rutas marítimas. Además, se señaló que la aprobación del oleoducto TMX tardó más que su propia construcción, un ejemplo de la lentitud burocrática que afecta a numerosos proyectos. Otro punto crítico es la escasez de mano de obra calificada, a pesar de la cual las provincias están admitiendo un número limitado de inmigrantes.
Asimismo, se expuso que, desde el punto de vista regulatorio, es más sencillo exportar alimentos a Estados Unidos que entre las propias provincias canadienses, lo que plantea interrogantes sobre la necesidad de una mayor integración económica interna.
Tracy Robinson enfatizó la necesidad de revisar el enfoque de las negociaciones laborales para evitar paralizaciones económicas frecuentes, especialmente en un contexto global competitivo. Sean Strickland abogó por una mejor planificación de la fuerza laboral para asegurar la contratación del personal adecuado en las cantidades necesarias. Max Koeune, por su parte, solicitó reformas migratorias que proporcionen a los solicitantes de residencia permanente una mayor claridad sobre los plazos y el estado de sus solicitudes, describiendo el sistema actual como una “caja negra”.
En conclusión, los participantes coincidieron en que Canadá debe abordar sus propios desafíos internos antes de poder competir eficazmente en el mercado global.
