Desde una perspectiva regulatoria, se observa una tendencia hacia la simplificación de numerosas normas ambientales, destacando el aplazamiento de la EUDR y la aprobación del séptimo paquete de simplificación a principios de año. ¿Deben las organizaciones que anticiparon la entrada en vigor de estas regulaciones, revisando sus políticas internas, métodos de trabajo o invirtiendo en nuevos socios tecnológicos, retractarse ahora? No. Los líderes empresariales deben ser conscientes de que las cuestiones relacionadas con el clima se volverán inseparables de la competitividad y la gestión de riesgos en los próximos años.
En un contexto de reindustrialización y nuevas tecnologías, las empresas francesas deben redoblar sus esfuerzos de transformación y emprender acciones guiadas tanto por las limitaciones a corto plazo como por las perspectivas a largo plazo. El año 2026 se perfila como un punto de inflexión en el que la sostenibilidad ya no será solo una obligación regulatoria, sino que se convertirá en un pilar central de la estrategia empresarial. La pregunta clave es, entonces, ¿cómo comprometerse concretamente con esta transformación?
Adaptar la hoja de ruta a los desafíos del sector
La transformación sostenible de las empresas francesas es un motor transversal de innovación y competitividad. Todos los sectores se enfrentan a exigencias regulatorias, industriales y comerciales, así como a desafíos específicos de sus respectivas cadenas de valor. De cara a 2026, las organizaciones deberán mirar más allá del marco regulatorio y las fronteras geográficas. De hecho, regiones como Estados Unidos y China están asociando cada vez más la sostenibilidad con la eficiencia operativa, la resiliencia de la cadena de suministro y el atractivo de las inversiones.
Todas las industrias deberán analizar qué iniciativas les permitirán transformarse y obtener una ventaja competitiva en el futuro. Por ejemplo, en 2025, la industria de la moda francesa ha priorizado la transparencia de sus cadenas de suministro; la industria papelera, afectada por tensiones en los costes de la energía y las materias primas, se ha visto impulsada a revisar sus prácticas energéticas; y en el sector de la construcción, la integración de tecnologías inteligentes y materiales de base biológica es cada vez más común. Actualmente, la transición se está volviendo más medible, contractual y orientada al valor.
Una transformación sostenible requiere la integración exitosa de la tecnología y el capital humano
Las nuevas tecnologías son herramientas poderosas para la transformación empresarial. La inteligencia artificial es clave para fortalecer las prácticas de sostenibilidad, con los datos como uno de los recursos más estratégicos para una empresa.
Cuando se explotan adecuadamente, los datos pueden generar valor tangible y medible, proporcionando una visión holística de los impactos, riesgos y oportunidades en todos los niveles de un negocio. Al integrar la inteligencia artificial o soluciones de software basadas en la IA, las organizaciones pueden trabajar para reducir su huella de carbono, optimizar sus recursos y anticipar problemas operativos.
Todos estos factores contribuyen a la transformación sostenible de una actividad y generan beneficios reales a nivel financiero, humano y organizacional: reducción de costes mediante la optimización, nuevos servicios innovadores y más sostenibles, nuevas alianzas estratégicas, un efecto de arrastre en todo el ecosistema y la anticipación de las demandas de información sobre sostenibilidad y la normativa. Un aspecto esencial para lograr una evolución completa del modelo de negocio hacia uno más sostenible es involucrar al factor humano. Según un estudio reciente, el 25% de los empleados se sienten abrumados por el uso de la IA en el trabajo (Ballou x AI Maturity Index), una realidad que las empresas deberán tener en cuenta en 2026 para lograr su transformación.
Tener una visión y una gobernanza claras y transparentes en materia de transformación sostenible
La sostenibilidad, antes relegada a un segundo plano por los comités de dirección, ya no se percibe simplemente como una respuesta a una obligación legal o como una forma de mejorar la imagen de marca del empleador. Se trata de una revolución estratégica. Tanto las grandes empresas como las pymes y las empresas de tamaño medio están adoptando una postura en este ámbito, con una visión más o menos clara de la hoja de ruta a seguir y los presupuestos asignados a estos proyectos.
Una visión clara y una gestión a nivel superior de la empresa son fundamentales para que se lleven a cabo acciones que transformen de forma sostenible una actividad o un negocio. Transformar una organización de forma sostenible no es solo responsabilidad de los departamentos de RSE. Para obtener resultados concretos y alineados con las expectativas, a veces contradictorias, de los consumidores, los inversores o el mercado, todas las funciones deben estar involucradas: marketing, ventas, innovación e I+D. En 2026, la narración y la cooperación dentro de las organizaciones serán cruciales.
Por Vincent Canu, Responsable de Francia en osapiens
