Negligencia médica: Bebé en riesgo por falta de control

Eve, una mujer de 29 años, ingresó en un hospital después de que se le rompieran las aguas a las 36 semanas de gestación. Más tarde, ese mismo día, fue trasladada a la sala de maternidad debido a indicios de una posible infección.

A las 18:00 GMT, sus signos vitales y el ritmo cardíaco del bebé, Sonny, fueron registrados como normales. Sin embargo, durante la noche, a las 22:00, el personal de enfermería no despertó a Eve para realizar controles adicionales ni escuchar el latido del corazón de Sonny, a pesar de que era necesario, según reveló un informe de investigación interna.

“Cuando desperté, Sonny se movía mucho menos y supe inmediatamente que algo no iba bien”, declaró Eve. “Lo que siguió fue frenético, caótico y aterrador.”

Un médico residente confirmó que el ritmo cardíaco fetal era anormal, pero Eve fue trasladada incorrectamente a la sala de trabajo de parto, lo que provocó un retraso en la realización de una cesárea de emergencia a las 02:03.

“Me fui a dormir antes de mi cesárea de emergencia sin saber si me despertaría o si mi bebé lo lograría”, relató Eve.

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