Prepárense para una atmósfera inquietante y un misterio que se desliza entre la realidad y la leyenda. Rabbit Trap, el debut cinematográfico de Bryn Chainey, nos sumerge en el folk horror más tradicional, ambientado en la Gales de los años 70. La película, que recuerda a otros títulos recientes como Starve Acre o Enys Men, apuesta por un diseño sonoro envolvente y una estética setentera meticulosa, desde la ropa de lana hasta la grabación analógica.
Dev Patel y Rosy McEwen interpretan a Darcy y Daphne, una pareja inglesa ligada a la escena musical. Daphne, una cantante folk cuyo último álbum se tituló Mono Moon, y Darcy, su productor y ingeniero de sonido, se trasladan a la remota campiña galesa para trabajar en su nuevo proyecto. Allí alquilan una cabaña con unas ventanas que parecen invitar a miradas ajenas, como bien recordaba Withnail. Mientras Darcy graba los sonidos del entorno –el canto de los pájaros, la lluvia–, comienza a percibir un extraño zumbido proveniente de un mundo subterráneo y misterioso.
Pronto, la pareja se encuentra con una niña galesa salvaje y enigmática (interpretada de forma brillante por Jade Croot), cuya edad parece fluctuar entre los nueve y los cincuenta y cuatro años. La niña les habla de las hadas Tylwyth Teg y les muestra una trampa para conejos donde los animales capturados parecen sufrir una transformación ritual. A medida que la niña se integra en sus vidas, Darcy y Daphne experimentan cambios sutiles, quizás relacionados con sus propios sentimientos de pérdida. En una escena particularmente intrigante, la niña parece incendiar los arbustos de brezo alrededor de la cabaña, dejando abierta la posibilidad de una alusión al nacionalismo galés.
Rabbit Trap es una película cuidadosamente dirigida y compuesta, aunque su narrativa se diluye un poco hacia el final, perdiendo el enfoque en favor de la atmósfera y la sugestión. A pesar de ello, la actuación de Jade Croot es escalofriante y memorable.
