Si experimenta dolor abdominal persistente a pesar de que las pruebas endoscópicas no revelen anomalías, podría ser indicativo de síndrome del intestino irritable (SII). Esta condición, caracterizada por molestias abdominales recurrentes y alteraciones en los hábitos intestinales, a menudo se diagnostica por exclusión, es decir, después de descartar otras posibles causas de los síntomas.
El SII no causa daño estructural al intestino, pero puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen. Los síntomas comunes incluyen dolor o calambres abdominales, hinchazón, gases, diarrea, estreñimiento o una alternancia entre ambos.
Aunque no existe una cura definitiva para el SII, existen estrategias de manejo que pueden ayudar a aliviar los síntomas, como modificaciones en la dieta, manejo del estrés y, en algunos casos, medicamentos.
