Nueva York – El 2026 “ya se perfila como un año de constantes sorpresas y caos”, advirtió el Secretario General de la ONU, António Guterres, durante una conferencia de prensa en Nueva York. El diplomático, quien previamente se formó como físico, señaló que en tiempos de profunda incertidumbre, recurre a principios fundamentales que explican la dinámica de las fuerzas en juego.
Generar ‘reacciones positivas’
Guterres hizo referencia a la Tercera Ley de Newton, que establece que a toda acción corresponde una reacción igual y opuesta. “Al comenzar este año, estamos decididos a elegir acciones que generen reacciones concretas y positivas”, afirmó. “Reacciones de paz, de justicia, de responsabilidad y de progreso en estos tiempos difíciles.”
Una reacción en cadena
En la actualidad, la impunidad alimenta los conflictos, exacerbando la escalada, minando la confianza y permitiendo la injerencia de actores desestabilizadores. “Mientras tanto, la reducción de la ayuda humanitaria está generando su propia reacción en cadena de desesperación, desplazamiento y muerte”, a medida que las desigualdades se profundizan.
El Secretario General destacó el cambio climático – “la ilustración más literal y devastadora del principio de Newton” – ya que las acciones que calientan el planeta desencadenan tormentas, incendios forestales, huracanes, sequías y el aumento del nivel del mar.
Un cambio de poder
El mundo también está presenciando “quizás la mayor transferencia de poder de nuestra época”, que se produce de los gobiernos a las empresas tecnológicas privadas. “Cuando las tecnologías que moldean el comportamiento, las elecciones, los mercados e incluso los conflictos operan sin salvaguardias, la reacción no es innovación, sino inestabilidad”, advirtió.
La hegemonía no es la solución
Estos desafíos se presentan en un contexto donde los sistemas para la resolución de problemas globales continúan reflejando las estructuras económicas y de poder de hace 80 años, una situación que debe cambiar. “Nuestras estructuras e instituciones deben reflejar la complejidad –y la oportunidad– de estos nuevos tiempos y realidades”, señaló.
“Los problemas globales no se resolverán con una sola potencia tomando las decisiones. Tampoco se resolverán con dos potencias dividiendo el mundo en esferas de influencia rivales.”
Guterres enfatizó la importancia de acelerar la multipolaridad – “una que sea interconectada, inclusiva por diseño y capaz de crear equilibrio a través de asociaciones” – pero reconoció que por sí sola no garantiza la estabilidad ni la paz. “Para que la multipolaridad genere equilibrio, prosperidad y paz, necesitamos instituciones multilaterales sólidas donde la legitimidad se arraigue en la responsabilidad y los valores compartidos”, afirmó.
Valores compartidos
Además, en la búsqueda de la reforma, “las estructuras pueden estar desactualizadas, pero los valores no lo están”, subrayó. En este sentido, quienes redactaron la Carta de las Naciones Unidas “entendieron que los valores consagrados en nuestros documentos fundacionales no eran abstracciones elevadas o esperanzas idealistas”, sino “el sine qua non de una paz duradera y una justicia perdurable”.
A pesar de todos los obstáculos, las Naciones Unidas están trabajando para dar vida a nuestros valores compartidos y no se rendirán.
Paz, reforma y desarrollo
“Estamos promoviendo la paz – una paz justa y sostenible arraigada en el derecho internacional. Una paz que aborde las causas profundas. Una paz que perdure más allá de la firma de un acuerdo.”
La ONU también está presionando para reformar y fortalecer el Consejo de Seguridad – “el único órgano con la autoridad establecida en la Carta para actuar en materia de paz y seguridad en nombre de todos los países”.
Reconociendo que no hay paz duradera sin desarrollo, Guterres destacó las acciones para acelerar el progreso hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y reformar la arquitectura financiera global.
“Esto incluye poner fin al ciclo aplastante de la deuda, triplicar la capacidad de préstamo de los bancos multilaterales de desarrollo y garantizar la participación justa y la influencia real de los países en desarrollo en las instituciones financieras globales”, explicó.
Apoyo climático
En cuanto a la acción climática, Guterres enfatizó la necesidad de reducir drásticamente las emisiones esta década, junto con una transición justa y equitativa de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovables.
“Exigimos un mayor apoyo para los países que ya enfrentan una catástrofe climática, sistemas de alerta temprana ampliados y oportunidades para que las naciones ricas en minerales críticos asciendan en las cadenas de valor globales”, afirmó.
La ONU también está trabajando con urgencia en un marco para la gobernanza tecnológica, que incluye el diálogo global, el apoyo a la capacidad de los países en desarrollo y el nuevo Panel Científico Internacional sobre la Inteligencia Artificial (IA).
Los nombres de los 40 miembros propuestos del panel se presentarán pronto a la Asamblea General.
IA para el mundo en desarrollo
Guterres también ha pedido la creación de un Fondo Mundial para el Desarrollo de la Capacidad en IA para los países en desarrollo, con un objetivo de 3 mil millones de dólares.
“Al comenzar este año, estamos decididos a elegir acciones que generen reacciones concretas y positivas”, reiteró. “Reacciones de paz, de justicia, de responsabilidad y de progreso en estos tiempos difíciles.”
