El precio del oro había experimentado un fuerte aumento en los últimos días, impulsado en parte por el temor a que el entonces presidente Trump nombrara a un presidente para la Reserva Federal que cediera a sus presiones para reducir las tasas de interés. Esto podría haber provocado una caída del dólar y un aumento de la inflación, lo que a su vez hace que la compra de oro sea una estrategia para protegerse contra estos escenarios.
Sin embargo, la presión alcista sobre los precios del oro se atenuó cuando se conocieron los informes sobre la nominación de Kevin Warsh, considerado una opción más segura en comparación con otros candidatos.
La caída incluso llevó al oro a caer por debajo de los 5.000 dólares la onza el viernes pasado.
A pesar de este descenso, el precio del oro sigue siendo aproximadamente un 65% más alto que el de hace un año, debido a las tensiones geopolíticas existentes, los aranceles actuales y las amenazas de nuevos aranceles por parte de Trump, así como a los conflictos en curso en diferentes partes del mundo. Esto ha aumentado el atractivo del oro y la plata como activos de «refugio seguro» para los inversores.
Una de las principales ventajas del oro es su relativa escasez.
Nicholas Frappell, director global de mercados institucionales de ABC Refinery, declaró a la BBC: «Cuando se posee oro, no está vinculado a la deuda de otra entidad, como ocurre con los bonos o las acciones, cuyo rendimiento depende del desempeño de una empresa».
«Es un buen diversificador en un mundo muy incierto», añadió Frappell.
La volatilidad del precio del oro observada el viernes pasado demuestra que su valor puede caer casi tan rápido como aumenta, como ocurre con todas las materias primas comercializadas.
