La vacuna contra el herpes zóster podría ofrecer beneficios que van más allá de la prevención del doloroso sarpullido. Un estudio reciente de la Universidad de Stanford, publicado en la revista científica Cell, proporciona evidencia de que la vacuna podría retrasar la progresión de la demencia y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
El equipo de investigación, liderado por Pascal Geldsetzer, analizó datos de más de 280.000 personas en Gales. Los resultados mostraron que, en mujeres vacunadas, el riesgo de deterioro cognitivo leve disminuyó en alrededor de un 25 por ciento. “Observamos consistentemente esta fuerte señal de protección contra la demencia”, explicó Geldsetzer.
¿Por qué las vacunas podrían proteger el cerebro?
Joachim Schultze, del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas, identifica dos posibles mecanismos de acción: la vacuna podría prevenir la reactivación del virus y la inflamación asociada, que puede dañar las células nerviosas. Además, podría fortalecer el sistema inmunológico a medida que envejece.
La Comisión Permanente de Vacunación recomienda la vacuna contra el herpes zóster a todas las personas mayores de 60 años y a grupos de riesgo a partir de los 18 años. El herpes zóster es causado por el virus varicela-zóster, que permanece en el cuerpo de por vida después de una infección por varicela y puede reactivarse posteriormente.
