El único cielo nocturno de la desértica Atacama chilena se preserva para la observación astronómica: una empresa de energía ha abandonado, según sus propias declaraciones, su controvertido plan de construir una planta industrial cerca del Observatorio Paranal. “Esta decisión privada es buena para Chile, para la ciencia y para toda la humanidad”, afirmó el ministro de Ciencia chileno, Aldo Valle Acevedo.
La compañía energética estadounidense AES tenía previsto construir, a pocos kilómetros de los potentes telescopios, una planta para la producción de hidrógeno verde y amoníaco verde. Científicos habían advertido sobre la contaminación lumínica y las vibraciones que podrían afectar su trabajo.
La empresa justificó la decisión con su estrategia de negocio, sin hacer referencia al observatorio. “Si bien el proyecto INNA es totalmente compatible con otras actividades en la región, AES Andes ha decidido concentrar sus esfuerzos en el desarrollo y la construcción de su cartera en el área de energías renovables y almacenamiento de energía”, señaló.
Ministro: “Responsabilidad con las futuras generaciones”
La remota desértica Atacama es considerada especialmente adecuada para la astronomía debido a sus condiciones. El observatorio en el Cerro Paranal es operado desde su inauguración en 1999 por el Observatorio Europeo Austral (ESO). Según la ESO, allí se obtuvo, entre otras cosas, la primera imagen de un exoplaneta. La instalación también participó en la confirmación de la expansión acelerada del universo o en la exploración del agujero negro supermasivo en el centro de la Vía Láctea. Por este último logro, Reinhard Genzel, del Instituto Max Planck de Física Extraterrestre en Garching, fue galardonado con el Premio Nobel de Física en 2020.
Genzel había apelado en noviembre de 2025, en una carta abierta al gobierno chileno, a proteger el Observatorio Paranal y el nuevo Telescopio Extremadamente Grande (ELT) en construcción en el Cerro Armazones del proyecto industrial. La carta también fue firmada por numerosos astrónomos de renombre, incluidos cuatro premios Nobel más.
El ministro de Ciencia chileno acogió con satisfacción la decisión de AES. “Chile es una potencia astronómica mundial”, dijo Valle. Proteger el cielo es una responsabilidad para con la comunidad científica internacional y las futuras generaciones.
