Después de más de seis meses en el mercado, finalmente se vendió la única casa diseñada por el icónico Oscar Niemeyer en Estados Unidos. La propiedad, ubicada en Santa Mónica, California, cambió de manos en diciembre por la suma de 11,3 millones de dólares, según registros públicos.
La identidad del comprador se mantiene en reserva, aunque se sabe que fue asesorado por el agente inmobiliario Paul Small de Compass. En la venta, los antiguos propietarios contaron con los servicios de Christie’s International, a través de los reconocidos agentes Aaron Kirman –frecuente rostro en realities de bienes raíces de lujo– y Dalton Gomez.
Precisamente, Gomez es una figura conocida más allá del sector inmobiliario, dado su matrimonio con la estrella del pop Ariana Grande entre 2021 y 2023.
El precio final de la venta fue significativamente menor al inicialmente solicitado. La casa se había puesto a la venta en mayo por 19,99 millones de dólares. Ante la falta de interés, los propietarios aplicaron un primer descuento del 20% en julio, reduciendo el precio a 15,99 millones de dólares. En noviembre, se añadió una rebaja adicional del 18,8%, fijando el valor en 12,99 millones de dólares. Finalmente, la transacción se concretó por 11,3 millones de dólares.
La residencia, que abarca 480 metros cuadrados, cuenta con cinco dormitorios, seis baños, una sala de estar con paredes de cristal y una piscina. Está situada en La Mesa Drive, una calle conocida por sus propiedades de valor arquitectónico, a tan solo media hora del centro de Los Ángeles.
Diseñada a distancia por Niemeyer –a quien sus convicciones comunistas impidieron obtener una visa para viajar a Estados Unidos–, la casa modernista fue encargada por el cineasta, productor y guionista Joseph Strick, ganador del Oscar al Mejor Cortometraje Documental y director de adaptaciones de obras como Ulises y Trópico de Cáncer, junto a su esposa, la escritora Anne Strick. Según su obituario publicado en el New York Times, Niemeyer nunca llegó a ver terminada su creación.
La construcción finalizó en 1964, pero el matrimonio de los Strick se disolvió poco después. Joseph se trasladó a París y Anne se quedó con la propiedad, donde vivió hasta 2001, año en que la vendió por 3 millones de dólares. Según información del Wall Street Journal, los nuevos compradores tenían planes de realizar una renovación completa, pero la presión de grupos de preservación arquitectónica los llevó a desistir y vender la propiedad a los arquitectos Michael y Gabrielle Boyd.
La pareja Boyd adquirió la casa en 2003 por 3,5 millones de dólares y, tras tres años de reformas, se mudó a ella. En 2025, decidieron ponerla a la venta para invertir en un nuevo proyecto de restauración.
