La Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) está en el centro de la atención, aunque su creación se remonta a 2003, tras los atentados del 11 de septiembre. Esta agencia, la mayor autoridad policial y aduanera del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU., se dedica oficialmente a investigar, identificar y prevenir violaciones de las fronteras y posibles amenazas.
Entre sus funciones principales se encuentra la supervisión de la migración irregular. Según la legislación federal, los agentes de ICE están autorizados a portar armas, realizar registros y detener a personas, incluso sin una orden judicial. No obstante, la ley también exige que estas acciones se lleven a cabo sin el uso de fuerza excesiva y únicamente en espacios públicos.
¿Cómo han evolucionado las operaciones de ICE?
Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, tanto el presupuesto como la plantilla de ICE se han incrementado significativamente. Para 2025, el presupuesto alcanzaría los 28 mil millones de dólares, aproximadamente tres veces más que el año anterior. El personal también experimentó un crecimiento notable, pasando de alrededor de 10.000 empleados a 22.000 en un solo año.
Durante la administración de Barack Obama, entre 2009 y 2016, se reformaron las prioridades y las directrices operativas de ICE. Según informes de los medios, el enfoque se centró en personas vinculadas al terrorismo o a delitos graves. Bajo la presidencia de Trump, esta práctica cambió drásticamente: las operaciones se ampliaron, se volvieron menos selectivas y, en general, más agresivas. Incluso el exdirector de ICE, John Sandweg, reconoció en declaraciones a “Politico” que anteriormente solo se detenía “a los peores”, algo que ya no ocurre.
¿Hay más deportaciones bajo el mandato de Trump?
Durante su campaña electoral, Trump prometió llevar a cabo “la mayor deportación” en la historia del país. Parece que está cumpliendo esta promesa con el aumento de las operaciones de ICE. Sin embargo, una comparación directa de las cifras de deportación con las de sus predecesores es complicada.
Por un lado, el DHS ya no publica las cifras en un formato que permita una comparación fiable con años anteriores, según la Agencia de Prensa Alemana. Por otro lado, el DHS, bajo la administración Trump, utiliza nuevos términos como “deportations” y “self-deportations” en lugar de las categorías anteriores “returns” y “removals”. Según el DHS, en el primer año del segundo mandato de Trump, se produjeron más de 675.000 deportaciones (“deportations”).
Sin embargo, es un hecho que, durante el primer mandato de Trump, se deportaron menos personas que bajo Barack Obama, quien fue calificado por activistas como el “máximo deportador”. En las administraciones de Obama, el número de deportaciones (“removals”) promedió alrededor de 382.808 por año, mientras que en el primer mandato de Trump, entre 2017 y 2020, fue de aproximadamente 188.106 por año.
