Home EntretenimientoEl Prado y la fotografía: Memoria visual de una colección única

El Prado y la fotografía: Memoria visual de una colección única

by Editora de Entretenimiento

El Museo del Prado, conocido mundialmente por su pinacoteca, revela una faceta menos conocida pero igualmente fascinante: su extensa colección de más de 10.000 fotografías. Desde el siglo XIX, la fotografía ha sido una herramienta clave para difundir el arte y construir la memoria visual del museo, una relación que se explora en la exposición El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida.

La muestra, que ya se puede visitar en la sala 60 (almacén abierto) hasta el 5 de abril, presenta 44 obras que testimonian el papel fundamental de la fotografía en la divulgación de las colecciones del Prado. La exposición recorre la historia de la fotografía a través de diferentes técnicas, desde las copias a la albúmina, al carbón o a la gelatina, hasta las reproducciones fotomecánicas como las cartes de visite y las postales.







Detalle de ‘Las Lanzas’ de Velázquez. Papel a la gelatina, 1930. Otero Herranz, Alberto FOTO: Vicente Moreno

La comisaria de la exposición, Beatriz Sánchez Torija, responsable de dibujos, estampas y fotografías, explica que el museo comenzó a emplear fotógrafos en su plantilla alrededor de 1950, aunque ya en el siglo XIX se autorizó a fotógrafos como Laurent y Lacoste a capturar imágenes de las obras, que se vendían en la galería central del Prado.

Más allá de documentar las obras, las fotografías también ofrecen una valiosa información sobre los espacios museísticos y las prácticas de cada época. De hecho, gracias a estas imágenes se pudo recuperar un boceto de Murillo, La educación de la Virgen, que había sido robado hace un siglo.

El proceso sistemático de fotografiar la colección se inició en 1860, aunque las limitaciones técnicas de la época obligaban a trasladar las obras al exterior para aprovechar la luz natural. Fotógrafos como Juan Laurent, José Lacoste, Braun, Moreno, Anderson y Hanfstaengl contribuyeron a difundir obras maestras como La rendición de Breda de Velázquez.







La galería central, antes y ahora, en blanco y negro se adivina el puesto donde se vendían reproducciones. Federico PZrez © Museo Nacional del Prado

Las fotografías no solo son útiles para el público general, sino también para los restauradores, que pueden analizar el estado de las obras en diferentes momentos y verificar si han sido retocadas. Como curiosidad, el Prado conserva imágenes de Jane Clifford, fechadas en 1863, que son las fotografías más antiguas realizadas por una mujer en su colección.

Cartofilia

La exposición también ofrece una interesante conexión con la historia de la cartofilia, la afición por el intercambio de tarjetas postales que fue popular a principios del siglo XX. Se muestra una postal enviada por la reina Victoria Eugenia a su futuro esposo, Alfonso XIII, ilustrada con la Ofrenda a Venus de Tiziano Hauser y Menet.







Tarjeta postal. Fototipia. Firmada,1901, adquirida en 2009, HF-5594 Baztan Lacasa, Jose © José Baztán Lacasa

Beatriz Sánchez Torija ha revelado que el museo también posee daguerrotipos de 1850, aunque no se incluyen en esta exposición porque no documentan obras de su colección. Además, el 13 de abril se inaugurará una segunda muestra con fotografías que ilustran el proceso creativo de los artistas, incluyendo una donación del archivo de los Madrazo con papeles a la sal.

El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida es una oportunidad única para explorar la historia del museo y su impacto cultural, y se puede visitar en la sala 60 hasta el 5 de abril.

leer más  Bluey: Guía para padres sobre emociones en casa

You may also like

Leave a Comment

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.