Lamine Yamal está en un momento de forma excepcional. El joven delantero de Rocafonda brilló nuevamente en el encuentro ante el Albacete, demostrando su capacidad para desequilibrar, asistir a sus compañeros, participar activamente en el juego y, por supuesto, marcar goles. Anotó por cuarto partido consecutivo, una hazaña inédita en su carrera, abriendo el marcador (1-2) en el Carlos Belmonte y sellando el pase del Barça a las semifinales de la Copa del Rey Mapfre.
En los 135 partidos disputados con el primer equipo azulgrana, Yamal ha protagonizado dos rachas de tres partidos consecutivos marcando. La primera fue en enero de 2025, contra el Athletic (0-2) y el Real Madrid (2-5) en la Supercopa de España, y el Betis (5-1) en la Copa del Rey. La segunda, en mayo del año pasado, con goles al Real Madrid en Montjuïc (4-3), al Espanyol que confirmó el título de Liga (0-2) y al Villarreal (2-3) en la celebración del campeonato.
Las estadísticas actuales confirman el dulce momento del ‘10’ azulgrana. Además de sus goles, Lamine fue el jugador que generó más ocasiones (5), completó más pases en el último tercio (38), realizó más regates exitosos (5) y centró más veces (8). También fue el segundo jugador con más intervenciones (104, superado por Eric con 106). Ha alcanzado los 14 goles en 29 partidos, acercándose a su récord personal de 18 goles en 55 encuentros de la temporada pasada. Actualmente, solo Ferran Torres (16) lo supera en la tabla de goleadores. En cuanto a asistencias, lidera con 13, superando las 21 de la campaña anterior.
La mejor versión de Lamine Yamal emergió a partir del Clásico en el Santiago Bernabéu el pasado 26 de octubre. El jugador de Rocafonda llegó a ese partido envuelto en la polémica por sus declaraciones en la Kings League –“hace trampas”, dijo sin mencionar al equipo blanco– y afectado por problemas de pubalgia.
Tras ese encuentro, donde su impacto fue limitado y no logró superar a Álvaro Carreras, el delantero azulgrana cambió su mentalidad. Se aisló del ruido mediático, dejando atrás la atención generada por su fiesta de 18 cumpleaños y su relación con la cantante Nicky Nicole. Se centró por completo en el fútbol, trabajando con sesiones individuales para recuperarse de su pubalgia y recuperar sensaciones.
Su evolución pronto se hizo evidente, mejorando su rendimiento y mostrando una mayor madurez en sus decisiones, participando más en el juego colectivo en lugar de buscar siempre el regate individual. Pasó de ser un jugador previsible a un generador y definidor de partidos. Antes del Clásico, Lamine solo había marcado tres goles, mientras que desde su partido en el Bernabéu ha anotado 11 goles y dado seis asistencias. Este crecimiento llega en un momento crucial, con los títulos importantes de la temporada por decidirse, y es una gran noticia tanto para él, que aspira al Balón de Oro, como para el Barça, que necesita de su mejor versión para soñar con la Champions League.
