Muchos profesionales están recurriendo a chatbots como ChatGPT para refinar sus ideas y detectar fallos que, por sí solos, podrían pasar desapercibidos.
Sin embargo, un problema común es que los usuarios a menudo formulan preguntas poco precisas a ChatGPT, como “ayúdame a planificar” o “resume mis ideas”, lo que suele resultar en una simple confirmación de sus propios puntos de vista, creando una suerte de eco digital.
Para evitar esta limitación, existe una única palabra que se puede añadir a las solicitudes dirigidas a ChatGPT para hacerlo menos propenso a estar de acuerdo con el usuario, según un informe del sitio especializado en tecnología Tom’s Guide.
Al asignar a esta palabra un significado específico y “opuesto” dentro de las instrucciones personalizadas de ChatGPT o al inicio de la conversación, se transforma el chatbot en un evaluador lógico de primer nivel.
ChatGPT ha sido entrenado para ser un asistente y no causar daño. Por defecto, tiende a seguir las indicaciones del usuario y, si se le presenta una idea de calidad mediocre, a menudo intentará “corregirla” o hacerla parecer mejor en lugar de señalar sus defectos fundamentales.
Esto puede ser perjudicial para la productividad, ya que genera una falsa sensación de confianza en un argumento débil. Para obtener una crítica constructiva, es necesario permitir que la inteligencia artificial sea implacable. Para lograr el resultado deseado, se debe implementar la estrategia de la “patata”.
¿Cómo funciona la estrategia de la “patata”?
Para utilizar la estrategia de la “patata”, copie el siguiente párrafo y péguelo en una nueva ventana de conversación con ChatGPT:
“Cada vez que escriba la palabra (patata) seguida de una idea o argumento, quiero que ignores tu personalidad colaborativa y, en su lugar, actúes como un crítico hostil. Tu única misión es encontrar las fallas en mi lógica. Señala tres formas específicas en las que mi argumento podría fallar, dos supuestos que planteo sin evidencia y un contraargumento que no he abordado. No seas cortés; sé preciso.”
Con este paso, se habrá programado la palabra “patata” como un atajo para que ChatGPT funcione como una entidad adversaria en términos lógicos.
Al activar este atajo, la inteligencia artificial deja de ser colaborativa y comienza a desempeñar el papel de abogado del diablo, buscando dos cosas: primero, las falacias lógicas, es decir, dónde el usuario salta a conclusiones precipitadas. En segundo lugar, ChatGPT busca el sesgo de supervivencia, que se refiere a los datos que el usuario ignora.
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