El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió a los Estados miembros que, ante la creciente cantidad de crisis globales, el sistema de derechos humanos no puede permitirse una crisis propia. “El costo de nuestro trabajo es bajo; el costo humano de la falta de inversión es inconmensurable”, afirmó.
“En tiempos de conflicto y en tiempos de paz, somos un salvavidas para los maltratados, un megáfono para los silenciados y un aliado firme para aquellos que arriesgan todo para defender los derechos de los demás”, añadió.
Documentación de violaciones y apoyo a las víctimas
Durante el año pasado, el personal de derechos humanos de la ONU en 87 países observó más de 1.300 juicios, brindó apoyo a 67.000 sobrevivientes de tortura, documentó decenas de miles de violaciones de derechos humanos y contribuyó a la liberación de más de 4.000 personas detenidas de forma arbitraria.
Asimismo, documentaron bajas civiles e informaron las respuestas humanitarias a través del análisis de riesgos y la alerta temprana en 21 conflictos armados en todo el mundo. Por ejemplo, la Misión de Monitoreo de Derechos Humanos de la ONU en Ucrania (HRMMU) es la única organización que ha mantenido un registro exhaustivo de las bajas civiles desde la primera invasión rusa del país en 2014.
“En Sudán, estamos brindando un apoyo vital a las sobrevivientes de violencia sexual y otras atrocidades horribles, allanando el camino para la justicia y la rendición de cuentas”, señaló.
Alinear las políticas económicas con los derechos humanos
El Alto Comisionado también destacó que abordar las desigualdades y respetar los derechos económicos y sociales es vital para la paz y la estabilidad. “Los derechos humanos hacen que las economías funcionen para todos, en lugar de profundizar la exclusión y generar inestabilidad”, afirmó.
Su oficina trabajó con más de 35 gobiernos en 2025, ayudándoles a alinear todas las políticas económicas con los derechos humanos. Citó el ejemplo de Yibuti, donde el personal ayudó a realizar un análisis de derechos humanos del presupuesto de salud, con un enfoque en las personas con discapacidad.
‘Trabajando bajo presión’
El Sr. Türk agradeció a los 113 socios financiadores –incluidos gobiernos, donantes multilaterales y entidades privadas– que contribuyeron al presupuesto de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH) en 2025.
“Pero al mismo tiempo, debo decir –y ustedes lo saben de nuestros encuentros anteriores– que actualmente estamos en modo de supervivencia, estamos trabajando bajo presión”, afirmó.
Detalló varias consecuencias de la reducción de la financiación. Por ejemplo, la Oficina redujo su presencia en 17 países, eliminando programas críticos para comunidades en peligro, amenazadas o marginadas, como los pueblos indígenas. Aproximadamente 300 empleados de un total de 2.000 fueron despedidos.
“En un momento en que la verdad está siendo erosionada por la desinformación y la censura, tuvimos que reducir nuestro apoyo a sus guardianes: periodistas y defensores de los derechos humanos. Menos apoyo al espacio cívico significa más vigilancia y más represión”, advirtió.
‘Ambiciosos, ágiles y creativos’
La ACNUDH “deberá ser aún más ambiciosa, ágil y creativa” en 2026, señaló. La Asamblea General de la ONU ha aprobado un presupuesto ordinario de 224,3 millones de dólares, que se basa en las contribuciones tasadas de los Estados miembros. Esta cantidad es un 10% menor que en 2025.
A través del llamamiento de 2026, la ACNUDH solicita contribuciones voluntarias adicionales por un total de 400 millones de dólares. “Históricamente, los derechos humanos representan una porción extremadamente pequeña de todo el gasto de la ONU. Necesitamos aumentar el apoyo a este trabajo de bajo costo y alto impacto que ayuda a estabilizar las comunidades, genera confianza en las instituciones y apoya una paz duradera”, dijo el Sr. Türk.
“Y necesitamos más contribuciones sin restricciones y oportunas para que podamos responder rápidamente, ya que los derechos humanos no pueden esperar”, concluyó.
