El liderazgo excepcional a menudo se malinterpreta como dependiente del conocimiento o de estrategias complejas. Sin embargo, tras años de estudio de los patrones de comportamiento de líderes de diversas industrias y culturas, los hallazgos son aún más interesantes.
Los líderes que guían a sus organizaciones con claridad y visión no poseen una lista de verificación de éxitos ni aplicaciones de gestión superiores, sino que tienen lo que se podría llamar un ‘ritmo’ en sintonía con la naturaleza humana.
Natalie Nixon, columnista de Fast Company, señala que los verdaderos líderes no se centran únicamente en la gestión del tiempo, sino que sobresalen en la “gestión del ritmo de vida”. A continuación, se presentan 5 rutinas que practican a diario para mantener viva la llama del éxito.
1. El cuerpo como primera aula
Antes de responder correos electrónicos o entrar en una reunión, los grandes líderes comienzan por moverse. Comprenden que el movimiento es el combustible del pensamiento y el significado, ya sea caminando, estirándose o respirando profundamente.
Desde el punto de vista de la neurociencia, existe evidencia que respalda que el ejercicio aumenta el flujo sanguíneo a la corteza prefrontal, lo que mejora las funciones ejecutivas y las habilidades de resolución de problemas. Este grupo de líderes no ve el ejercicio como algo que hay que encontrar tiempo para hacer, sino como la base del trabajo para mantener la mente lo más aguda posible. Cuando el cuerpo se mueve, los pensamientos fluyen y surgen nuevas ideas.
2. Atesorar el espacio vacío como un tesoro
En un mundo donde la ocupación es constante, los líderes inteligentes eligen mantener la calma. Siempre dejan espacios vacíos en su calendario, no por pereza, sino porque saben que la innovación nunca surge de una agenda apretada.
Estos espacios vacíos son como oxígeno para las nuevas ideas. Los momentos entre reuniones o las tardes libres son a menudo cuando surgen las mejores ideas. Estos líderes no evitan el trabajo, sino que crean un entorno que favorece un rendimiento excelente.
3. Descansar para cristalizar
Los grandes líderes comprenden que el descanso no es lo opuesto al trabajo, sino parte integral del proceso. Cuando la conciencia se calma, el subconsciente comienza a trabajar conectando los puntos.
Programan pequeños momentos de recuperación a lo largo del día, como guardar el teléfono y mirar por la ventana, para permitir que el cerebro procese la información. Alejarse de un problema ayuda al cerebro a procesarlo mejor. Estos líderes no se fuerzan a trabajar hasta el agotamiento, sino que utilizan el descanso estratégico para transformar el esfuerzo en sabiduría.
4. Escuchar lo que no se dice
En una era llena de distracciones, la habilidad más rara y valiosa es la escucha profunda. Los grandes líderes no escuchan para preparar una respuesta, sino para captar el tono, la preocupación o la esperanza oculta.
Esta escucha crea un espacio de autenticidad y confianza, que es la base de la seguridad psicológica. Cuando el equipo siente que realmente se le escucha, se atreve a proponer las ideas más audaces o a expresar los problemas reales. Estos líderes no solo reciben mejor información, sino que también están construyendo una cultura donde la innovación puede florecer.
5. Liderar con “curiosidad”, no con certeza
Los líderes más creativos no son aquellos que lo saben todo, sino aquellos que conservan la “curiosidad”. Se preguntan “¿qué pasaría si…?” o “¿por qué no?”
En un mundo empresarial que a menudo celebra la certeza, estos líderes se atreven a decir “no lo sé” y lo utilizan como una invitación a que el equipo se una a la búsqueda de respuestas. La curiosidad les ayuda a ser flexibles y abiertos a nuevas posibilidades, lo que es el punto de partida para grandes descubrimientos.
Un buen líder debe diseñar su energía
La lección clave de Natalie Nixon es que los grandes líderes no solo saben qué hacer, sino cómo impulsar sus vidas.
Estas 5 rutinas, ya sea movimiento, pensamiento, descanso, escucha y curiosidad, se combinan para crear un ritmo que hace que la creatividad no sea algo que se persigue, sino una habilidad inherente que se puede utilizar en cualquier momento.
En última instancia, los mejores líderes no solo gestionan el tiempo o la energía, sino que diseñan la energía para estar preparados para generar cambios todos los días.
Fuente: Inc.com
