La misión OSIRIS-REx de la NASA entregó con éxito el 24 de septiembre de 2023 una muestra prístina del Sistema Solar temprano, proveniente del asteroide Bennu, tras un viaje de siete años.
Después de llegar al asteroide a finales de 2018, la nave espacial realizó una maniobra de “toque y salida” el 20 de octubre de 2020, utilizando una ráfaga de gas nitrógeno para capturar aproximadamente 121.6 gramos de polvo y roca antiguos. Estos materiales fueron posteriormente devueltos a la Tierra y, desde entonces, científicos de todo el mundo los han estado estudiando en laboratorios de todo el planeta.
Los asteroides son rocas espaciales primordiales que quedaron de la formación de nuestro Sistema Solar. Si bien podemos aprender mucho sobre ellos a través de los meteoritos que caen a la Tierra, el viaje de los meteoritos desde el espacio hasta el suelo puede contaminar la pureza de la muestra. Por eso, las misiones de retorno de muestras son tan importantes, ya que ofrecen a los científicos la oportunidad de analizar muestras prístinas en condiciones de laboratorio.
Las muestras de Bennu están proporcionando a los científicos datos cruciales sobre las moléculas orgánicas y los minerales que contienen agua que podrían haber sembrado la vida en nuestro planeta. Al asegurar el material de la muestra de Bennu, OSIRIS-REx ha entregado efectivamente una cápsula del tiempo científica que podría remodelar nuestra comprensión de cómo se formó el Sistema Solar hace más de 4.500 millones de años.
Se detectan azúcares en las muestras de Bennu
En un importante nuevo descubrimiento, los científicos han detectado azúcares bioesenciales –incluyendo ribosa y, por primera vez en una fuente extraterrestre, glucosa– en muestras prístinas devueltas a la Tierra del asteroide Bennu por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA.
El equipo internacional de investigadores de Estados Unidos, Japón y la NASA encontró ribosa –el esqueleto de azúcar del ARN– y glucosa, el azúcar de seis carbonos que alimenta las células vivas en la Tierra.

“Esto cambia todo lo que creíamos saber sobre dónde podrían haber tenido su origen los materiales básicos de la vida”, afirma el investigador principal del estudio, Yoshihiro Furukawa, de la Universidad de Tohoku. “Las cinco bases nucleicas utilizadas para construir tanto el ADN como el ARN, junto con los fosfatos, ya se han encontrado en las muestras de Bennu.
“El nuevo descubrimiento de ribosa significa que todos los componentes para formar la molécula de ARN están presentes en Bennu.”
Añade: “La vida actual se basa en un sistema complejo organizado principalmente por tres tipos de biopolímeros: ADN, ARN y proteínas. Sin embargo, la vida temprana podría haber sido más simple.

“El ARN es el principal candidato para el primer biopolímero funcional, ya que puede almacenar información genética y también actuar como catalizador de muchas reacciones biológicas.”
El descubrimiento marca un hito importante: ofreciendo un fuerte apoyo a la idea de que la química temprana de la Tierra podría haber tenido orígenes cósmicos.
El equipo ampliará ahora los análisis a más fragmentos de Bennu, buscando compuestos orgánicos adicionales, firmas isotópicas y moléculas complejas, cualquiera de las cuales podría precisar nuestra imagen de cómo podría surgir la vida más allá de la Tierra.
