Según el biólogo evolutivo y profesor de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, Piotr Lideski, ciertas enfermedades podrían influir en la esperanza de vida humana. Lideski señaló que los científicos están investigando el nematodo Acanthocheilonema viteae, cuyas proteínas podrían utilizarse en el futuro para desarrollar tratamientos que ayuden a prolongar la vida.
Estas declaraciones fueron realizadas en una entrevista con el periódico Gazeta.Ru.
Las enfermedades infecciosas como motor de la evolución
Lideski destacó que las enfermedades infecciosas son uno de los factores evolutivos más potentes. Los genes que interactúan con las proteínas virales evolucionan entre tres y seis veces más rápido que el resto del genoma. Explicó que los virus cambian a un ritmo elevado, lo que impulsa la evolución continua del sistema inmunológico, los receptores y los factores relacionados con la replicación viral. Añadió que los genes seleccionados por la evolución para resistir las infecciones también pueden influir en otras características fisiológicas beneficiosas, como una mayor resistencia a las enfermedades neurodegenerativas.
¿Cómo podría un parásito reducir la inflamación?
El científico afirmó que algunos parásitos son capaces de inhibir las respuestas inflamatorias perjudiciales, especialmente en personas mayores. Entre ellos se encuentra el nematodo Acanthocheilonema viteae, cuyo efecto antiinflamatorio podría reducir las tasas de mortalidad y contribuir a prolongar la vida. Actualmente, los investigadores están estudiando las proteínas producidas por este gusano con el objetivo de desarrollar un posible fármaco basado en él.
Mutaciones relacionadas con infecciones podrían proteger el cerebro
En una investigación relacionada, científicos de la Universidad de California descubrieron mutaciones genéticas en humanos que se cree que surgieron como resultado de una infección por gonorrea. Estas mutaciones podrían ayudar a proteger a las personas mayores del deterioro cognitivo y la demencia, lo que podría tener un impacto positivo en la esperanza de vida.
La longevidad no es el resultado de un solo factor
Sin embargo, Lideski enfatizó que los humanos no han alcanzado una mayor longevidad debido a un único factor. Explicó que la esperanza de vida humana es casi el doble que la de los chimpancés, y no hay evidencia de que esta evolución haya ocurrido por casualidad o como resultado de uno o dos genes. Señaló que el aumento de la longevidad fue el resultado de un proceso evolutivo complejo que involucró una amplia gama de causas, con la posibilidad de que la interacción con los microorganismos haya ayudado a que algunos genes beneficiosos se propaguen dentro de las poblaciones humanas.
