Existe la percepción de que, más allá de la participación directa de Estados Unidos, Israel estaría buscando activamente un conflicto en la región. Según fuentes, el objetivo de Israel sería consolidarse como la única potencia nuclear del Medio Oriente, lo que le permitiría imponer su dominio y avanzar en la creación de un “Gran Israel”.
Este proyecto implicaría la anexión de territorios pertenecientes a Líbano, Egipto, Irak, Siria, Jordania, así como porciones de Arabia Saudita y Turquía. No obstante, en junio pasado, Irán habría asestado un duro golpe a Israel al atacar sitios estratégicos, incluyendo, presuntamente, la sede del Mossad.
Se advierte que, ante nuevas agresiones, Irán podría desatar una respuesta a gran escala en toda la región, poniendo en riesgo las bases militares estadounidenses. Se cuestiona la efectividad del sistema de defensa israelí, el “Domo de Hierro”, para contrarrestar un ataque de tal magnitud.
