El cáncer colorrectal en jóvenes está aumentando en los últimos años, especialmente en países con altos ingresos. Investigaciones sugieren que este incremento podría estar relacionado con factores ambientales a los que las generaciones nacidas a partir de la década de 1960 han estado expuestas.
A diferencia del cáncer colorrectal que se diagnostica en edades más avanzadas, en los adultos jóvenes los casos a menudo se presentan sin antecedentes familiares ni predisposición genética conocida. Esto refuerza la idea de que el estilo de vida juega un papel fundamental en el desarrollo temprano de esta enfermedad.
Entre los factores que se han identificado como posibles contribuyentes se encuentran la obesidad, la falta de actividad física, la diabetes tipo 2 y una dieta rica en calorías y baja en fibra. Paralelamente, el consumo de alimentos ultraprocesados ha aumentado considerablemente, convirtiéndose en una parte importante de la dieta moderna.
Los alimentos ultraprocesados son aquellos fabricados industrialmente, listos para consumir o calentar, y elaborados con ingredientes refinados, aditivos y pocos alimentos integrales. Su composición nutricional suele ser pobre en fibra y micronutrientes, pero alta en grasas poco saludables, azúcares y aditivos artificiales.
Desde una perspectiva biológica, se cree que estos componentes pueden alterar la flora intestinal, promover una inflamación crónica de bajo grado y dañar la barrera protectora del intestino, procesos que podrían favorecer el desarrollo de tumores colorrectales.
Diseño del estudio y población analizada |
Un reciente análisis realizado en el Nurses’ Health Study II, un estudio a largo plazo que sigue a mujeres jóvenes desde 1989, investigó la relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de desarrollar pólipos precancerosos. Las participantes se sometieron a evaluaciones dietéticas repetidas y a endoscopias bajas antes de los 50 años, sin tener antecedentes de cáncer o enfermedades intestinales inflamatorias.
La exposición se midió en función del consumo de alimentos ultraprocesados, clasificados según el sistema NOVA y ajustados por la ingesta total de energía. Los resultados se centraron en la aparición de adenomas convencionales y lesiones serradas, confirmados mediante análisis histológicos.
Durante un seguimiento de 24 años, se incluyeron a más de 29.000 mujeres. El consumo de alimentos ultraprocesados representó aproximadamente un tercio del total de calorías diarias, con un promedio de seis porciones diarias, siendo los productos de panadería industrial, las salsas y las bebidas azucaradas las fuentes principales.
Se identificaron más de mil casos de adenomas convencionales y cerca de mil seiscientas lesiones serradas. Las mujeres que consumieron la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados presentaron un aumento significativo en el riesgo de desarrollar adenomas convencionales, en comparación con aquellas que consumieron menos.
Esta asociación se mantuvo incluso después de ajustar por factores metabólicos y dietéticos como la fibra, el folato, el calcio, la vitamina D y un índice general de alimentación saludable. Sin embargo, no se observó una relación significativa entre el consumo de ultraprocesados y la presencia de lesiones serradas.
El análisis también reveló una relación no lineal entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de adenomas convencionales, con un riesgo que se estabiliza a partir de niveles moderados a altos de consumo diario. No se encontraron diferencias significativas en relación con el tamaño del pólipo, su ubicación o el riesgo histológico.
Interpretación de los hallazgos |
Los resultados de este estudio sugieren que la exposición prolongada a alimentos ultraprocesados podría influir en las etapas iniciales del desarrollo del cáncer colorrectal, especialmente en la secuencia adenoma-carcinoma. Este patrón contrasta con la falta de asociación observada con la vía serrada en poblaciones más jóvenes.
Una posible explicación podría estar relacionada con diferencias biológicas relacionadas con la edad. Estudios genómicos recientes han identificado marcadores mutacionales específicos más comunes en tumores colorrectales de aparición temprana, que podrían estar vinculados a exposiciones ambientales tempranas y persistentes.
Si bien el exceso de calorías y el aumento de peso son factores plausibles, el hecho de que el efecto no se modifique significativamente al ajustar por el índice de masa corporal sugiere que el impacto de los alimentos ultraprocesados no se debe únicamente a la obesidad.
El análisis de subgrupos de alimentos no identificó un único producto responsable del aumento del riesgo, lo que apoya la hipótesis de un efecto combinado o sinérgico de múltiples componentes del procesamiento industrial sobre el entorno intestinal.
El estudio presenta limitaciones inherentes a su diseño observacional y a la imposibilidad de evaluar directamente el cáncer invasivo en este grupo de edad, así como a que la población estudiada fue mayoritariamente femenina y profesional. Sin embargo, el seguimiento prolongado, la evaluación dietética repetida, la confirmación histológica de las lesiones y el ajuste por múltiples factores fortalecen la validez interna de los hallazgos.
En conclusión, un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de adenomas colorrectales convencionales en edades tempranas, sin evidencia de asociación con lesiones serradas. Estos hallazgos refuerzan la importancia de una dieta de calidad como factor determinante temprano del riesgo de cáncer colorrectal y sugieren la necesidad de reconsiderar los patrones alimentarios actuales.
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Comentario del Dr. Ignacio Federico Caldo Los pólipos no aparecen de un día para el otro. Se forman en silencio, durante años. A veces antes de los 50 años. Este estudio a gran escala demostró que los alimentos ultraprocesados (AUP) aumentan el riesgo de pólipos precancerosos en mujeres jóvenes. Durante 13 años se analizó lo que comían y sus colonoscopías. Las mujeres que más AUP comían tuvieron 45% más riesgo de pólipos precancerosos. Dentro de todos los AUP, las bebidas azucaradas fueron las más asociadas al riesgo. No una hamburguesa ocasional, no un gusto aislado, sí lo cotidiano. El colon no distingue calorías, distingue información química (comida real=señales claras, ultraprocesados=ruido constante). Tal vez la prevención del cáncer de colon no empiece sólo con una colonoscopia… y empieza en el carrito del supermercado. |
Dr. Ignacio Federico Caldo. Médico especialista en Gastroenterología (UBA) enfocado en la microbiota y el eje intestino–cerebro. Se desempeña como docente de posgrado en diversas universidades del país. Además de su trayectoria médica, se formó como instructor de mindfulness en Visión Clara y en la Universidad Favaloro, combinando la medicina con prácticas de atención plena. En 2020 creó GastroConciencia, donde integra la clínica digestiva, el manejo del estrés y hábitos de estilo de vida con una comunicación clara y empática.
