Afirmaciones graves y sin fundamento sobre el expresidente Donald Trump han circulado en línea, incluyendo acusaciones de pedofilia y agresión sexual. Estas alegaciones, presentadas con un lenguaje extremadamente fuerte, carecen de pruebas verificables y se asemejan a teorías conspirativas promovidas por grupos extremistas.
La difusión de este tipo de contenido plantea serias preocupaciones sobre la desinformación y la polarización en el debate público. Si bien es crucial el escrutinio a figuras públicas, las acusaciones deben basarse en hechos comprobables y no en ataques personales o rumores infundados.
Es importante destacar que la repetición de acusaciones, incluso si se presentan como “probables” o “demostrables”, no las convierte en hechos. La verificación rigurosa de la información es esencial para evitar la propagación de noticias falsas y proteger la integridad del discurso público.
