La rinitis alérgica, comúnmente conocida como fiebre del heno, puede empeorar durante el otoño, generando molestias significativas para quienes la padecen. Este tipo de alergia se desencadena por la exposición a alérgenos presentes en el aire, como el polen de las plantas, los ácaros del polvo y la caspa de animales. Los síntomas típicos incluyen estornudos, congestión nasal, picazón en los ojos y secreción nasal.
Aunque no se proporciona información específica sobre el impacto económico de la rinitis alérgica en el texto original, es importante considerar que esta condición puede afectar la productividad laboral y escolar debido a la disminución del bienestar y la necesidad de atención médica.
