Las autoridades de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos han deportado recientemente a tres ciudadanos neerlandeses con antecedentes penales, calificándolos como «los peores de los peores criminales», según reporta De Telegraaf.
Paralelamente, se han dado a conocer casos de neerlandeses que, tras verse envueltos en situaciones complejas con las autoridades migratorias estadounidenses, han optado por regresar a los Países Bajos en circunstancias precarias. Un residente de Almelo, por ejemplo, prefirió mantener su historia en el anonimato, según informa AD.nl.
Otro caso reciente involucra a un ciudadano neerlandés que fue expulsado de Estados Unidos sin recursos económicos ni documentación, regresando a Almelo en una situación vulnerable, tal como detalla pzc.nl. La situación de este individuo se suma a la de Jo, una persona con discapacidad auditiva que, según Brabants Dagblad, creía erróneamente que las personas de raza blanca no serían objeto de deportación por parte de ICE, encontrándose ahora sin hogar y dependiendo de la asistencia social.
Incluso individuos que previamente mostraron apoyo político al expresidente Donald Trump, como Owen, han sido objeto de deportación por parte de ICE, según informa Hart van Nederland. Estos casos ponen de manifiesto la amplitud de las deportaciones llevadas a cabo por ICE y el impacto que estas tienen en ciudadanos neerlandeses que residían en Estados Unidos.
