Un tribunal en Austria ha condenado a cadena perpetua a los padres de un niño de tres años por permitir que muriera de hambre. Según informes, el menor pesaba apenas cuatro kilogramos después de meses de privaciones.
El caso ha conmocionado a la opinión pública. Las autoridades austriacas detallaron que los padres no proporcionaron al niño la alimentación y los cuidados necesarios para su supervivencia, lo que finalmente condujo a su fallecimiento.
La sentencia, emitida por un tribunal competente, refleja la gravedad del delito y la responsabilidad de los padres en la muerte del niño. La fiscalía presentó pruebas contundentes que demostraron la negligencia extrema y la falta de atención hacia las necesidades básicas del menor.
Este trágico suceso ha reabierto el debate sobre la protección infantil y la necesidad de fortalecer los mecanismos de vigilancia para prevenir casos similares. Las autoridades han instado a la población a denunciar cualquier situación de riesgo o maltrato infantil.
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