La obesidad se está revelando como un factor de riesgo silencioso y significativo que agrava las muertes por enfermedades infecciosas a nivel mundial. Estudios recientes indican que la obesidad es responsable de más de una décima parte de las defunciones relacionadas con infecciones a nivel global.
Investigaciones realizadas a nivel mundial demuestran que la obesidad incrementa el riesgo de hospitalización y muerte a causa de infecciones en un alarmante 70%. En el Reino Unido, se estima que una de cada seis muertes por infecciones está vinculada a la obesidad.
Estos hallazgos subrayan la importancia de abordar la obesidad como una prioridad de salud pública para mitigar el impacto de las enfermedades infecciosas y mejorar la salud general de la población.
