El primer ministro británico, Keir Starmer, se mantiene firme en su cargo a pesar de las crecientes presiones y las controversias que lo rodean. Según fuentes de Libération, Starmer ha declarado que “nunca renunciará al mandato que se me ha confiado para cambiar este país”.
La situación de Starmer se ha complicado en medio de la polémica relacionada con el caso Epstein-Mandelson, poniendo a prueba su supervivencia política, tal como señala Le Figaro. A pesar de las turbulencias, Starmer ha intentado proyectar una imagen de unidad dentro de su gobierno, aunque la duración de esta estabilidad es incierta, según reporta Courrier international.
Le Monde.fr informa que, a pesar de las presiones y los llamamientos a su dimisión, Starmer ha descartado la posibilidad de renunciar. Sin embargo, la reciente dimisión de su jefe de gabinete, a raíz de las revelaciones sobre el caso Epstein, añade una nueva capa de complejidad a su situación, según L’Humanité. Este movimiento, aunque presentado como una medida para abordar las preocupaciones, subraya la fragilidad del liderazgo de Starmer en este momento crítico.
