Amor y corazón: Cómo las relaciones mejoran tu salud cardiovascular

by Editora de Salud

La frase “el amor lo cura todo” puede sonar cursi, pero la ciencia sugiere que existe una conexión real entre las relaciones personales y la salud del corazón. Investigaciones recientes indican que el apoyo social y emocional, ya sea de pareja, familia o amigos, podría ser una herramienta eficaz para mejorar la salud cardiovascular en personas con enfermedades cardíacas.

Este enfoque terapéutico no es nuevo y ha sido tema de discusión en congresos de cardiología e instituciones médicas durante años. Sin embargo, un estudio reciente publicado en la revista Canadian Journal of Cardiology ha revitalizado el debate, llegando incluso a conversaciones cotidianas entre personas con problemas cardíacos.

Curar el corazón desde el corazón

En esencia, el estudio subraya la creciente evidencia de que la recuperación de una enfermedad cardíaca no es únicamente un proceso médico o biológico, sino que también tiene un componente emocional y social significativo. Las relaciones sólidas y de apoyo pueden mejorar notablemente la salud del corazón en pacientes con enfermedades cardiovasculares.

La doctora Guiomar Mendieta, cardióloga clínica en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, coincide con estas conclusiones. “Aunque los fármacos y los tratamientos invasivos son importantes, un entorno social y emocional favorable es clave para la recuperación del paciente”, afirma. La doctora Mendieta enfatiza la importancia de las buenas relaciones interpersonales, especialmente en un contexto social actual a veces complicado.

Que el paciente tenga un entorno favorable a nivel social y emocional es clave para su recuperación

Guiomar Mendieta

Cardióloga clínica

La revisión del estudio concluye que involucrar a la pareja en el proceso de autocuidado y prevención cardiovascular después de un evento cardíaco tiene efectos positivos en la actitud hacia la salud. Esto se traduce en una mayor adherencia a los tratamientos, una mejor alimentación y una mayor constancia con el ejercicio físico, lo que a su vez impacta en la durabilidad de los resultados y la prevención de futuros eventos.

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Además, la investigación analiza la depresión, tanto en el paciente como en su pareja, un aspecto que la doctora Mendieta considera muy relevante. También se evalúa el nivel de ansiedad, la calidad de vida del paciente e incluso la influencia de prácticas como el mindfulness en comparación con los tratamientos convencionales. No obstante, la experta advierte que el corto período de seguimiento del estudio limita la capacidad de medir el impacto a largo plazo en eventos cardiovasculares mayores como infartos o ictus.

Un punto importante para la doctora Mendieta es la falta de estudios que midan la calidad de la relación entre el paciente y su pareja. Esto la llevó a reflexionar sobre el libro El hombre en busca del sentido de Viktor Frankl (1946), donde el filósofo identifica la religión, el trabajo y el amor como los tres pilares fundamentales de la vida.

La presencia del amor como uno de estos pilares básicos sugiere a la experta que un enfoque más humanista en las intervenciones post-infarto o ictus, incluyendo a la pareja en el proceso, podría mejorar la complicidad y la calidad de la relación. “Si el paciente se siente apoyado y el cónyuge se siente parte de la recuperación, el beneficio es mutuo”, asegura la doctora.

Afrontar juntos lo que está por venir

Además de la seguridad emocional, tanto del paciente como de su pareja, la doctora Mendieta subraya la importancia del conocimiento para una recuperación exitosa. Despejar las dudas y preocupaciones del paciente y su familia es una prioridad en su práctica clínica diaria.

“La ansiedad y el miedo surgen ante lo desconocido. Los pacientes y sus parejas suelen preguntarse sobre su futuro, si podrán recuperar su calidad de vida o si podrán ver crecer a sus hijos. Estas son dudas lógicas que pueden llevar a la depresión”, explica la doctora.

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Los hombres y las mujeres somos diferentes, por lo que se tendría que tener en cuenta esta diferencia y abandonar esta visión que solo contempla al varón

Guiomar Mendieta

Cardióloga clínica

La relevancia de la salud emocional en la salud física es tal que la Sociedad Europea de Cardiología publicó el año pasado la Declaración de consenso clínico de la ESC 2025 sobre salud mental y enfermedades cardiovasculares, lo que demuestra que “ya contamos con guías clínicas europeas que enfatizan la importancia de cuidar estos aspectos”, señala la doctora Mendieta.

Sin embargo, la revisión también señala una limitación importante: la mayoría de los estudios analizados se centraron en pacientes masculinos y cuidadoras femeninas. La doctora Mendieta considera este dato relevante, ya que “los hombres y las mujeres somos intrínsecamente diferentes, y es necesario tener en cuenta esta diferencia para un enfoque más equitativo”.

En situaciones donde el entorno no es de apoyo, la recuperación tras un infarto puede verse obstaculizada, ya que el individuo se ve preocupado por otros factores, lo que puede llevar a la falta de adherencia al tratamiento, a la hipertensión relacionada con el estrés y a la falta de ejercicio. La doctora Mendieta considera fundamental conocer la vida de sus pacientes y crear un ambiente de empatía. En casos de pacientes con pocos recursos y poco apoyo, realiza un seguimiento más estrecho, como en el caso de un paciente pakistaní que no hablaba el idioma, contactando con su hijo para asegurar una correcta atención.

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