La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos levantó el miércoles 11 de febrero la clausura temporal del espacio aéreo sobre la ciudad de El Paso, Texas, revirtiendo abruptamente su decisión de suspender los vuelos hacia o desde el aeropuerto internacional de la ciudad por un periodo inicialmente previsto de diez días. La agencia comunicó a través de redes sociales que “no existe ninguna amenaza para la aviación comercial” y que “todos los vuelos se reanudarán con normalidad”, sin ofrecer detalles adicionales.
Sean Duffy, el secretario de Transporte de Estados Unidos, sugirió que cárteles mexicanos de la droga podrían haber violado el espacio aéreo estadounidense. Según Duffy, “la FAA y el Departamento de Defensa actuaron rápidamente para responder a una incursión de drones vinculada a un cártel. La amenaza ha sido neutralizada”. La administración estadounidense no proporcionó más información sobre estos drones ni sobre los medios empleados para neutralizarlos.
Este incidente ocurre en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Ciudad de México, relacionadas con el tráfico de estupefacientes y las disputas comerciales entre ambos países. La FAA había declarado en su sitio web, durante la noche del martes al miércoles, que “ningún piloto está autorizado a volar aeronaves en las áreas afectadas por este aviso”. La restricción, que también afectaba a la localidad vecina de Santa Teresa, Nuevo México, se aplicaba tanto a vuelos de carga como comerciales. Aunque inicialmente se esperaba que la restricción se mantuviera hasta el 21 de febrero, la FAA anunció su suspensión poco después de las 16:00 horas (hora de París) del miércoles, aproximadamente ocho horas después de su implementación.
El Paso, una ciudad fronteriza con cerca de 700.000 habitantes, se encuentra a orillas del río Grande, frente a la ciudad mexicana de Ciudad Juárez (1,5 millones de habitantes). Su aeropuerto, que recibió 3,49 millones de pasajeros en los primeros once meses de 2025, es servido por las principales aerolíneas estadounidenses. Su cierre dejó a numerosos viajeros varados con pocas opciones cercanas, ya que el aeropuerto comercial más cercano se encuentra en Albuquerque, Nuevo México, a casi 440 kilómetros.
Las autoridades locales tomadas por sorpresa
Las autoridades de esta ciudad fronteriza expresaron su sorpresa ante la medida, indicando que no fueron consultadas. “Según la información que mi oficina y yo hemos podido recopilar… no existe una amenaza inmediata para la comunidad en las áreas circundantes”, escribió en la red social X la demócrata Veronica Escobar, representante de la ciudad en el Congreso, poco antes de la suspensión de la medida. Añadió: “La FAA levanta justificadamente la restricción temporal del espacio aéreo. Reitero que no existe ninguna amenaza para El Paso ni para las áreas circundantes”.
“Nadie en el gobierno local ni en la base militar local recibió un aviso previo de más de unos pocos minutos, ni siquiera el alcalde”, declaró al Wall Street Journal el edil local Chris Canales. “Nunca hemos visto algo tan radical”.
Por su parte, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, anunció que su gobierno ha abierto una investigación, añadiendo que no tiene “ninguna información con respecto al uso de drones en la frontera”.
Thor Salayandia, presidente de la Asociación de Empresas Fronterizas de México, explicó a la agencia Associated Press que numerosas maquiladoras mexicanas –fábricas que producen bienes principalmente destinados a los consumidores estadounidenses– dependen del aeropuerto de El Paso para el envío de sus productos. Añadió que México debería considerar aumentar la capacidad del aeropuerto de Ciudad Juárez para no depender tanto de las decisiones de la administración estadounidense.
En enero, tras destruir en el Caribe y el Pacífico embarcaciones marítimas sospechosas de transportar droga, ataques que causaron más de 100 muertos, Donald Trump anunció que Estados Unidos iba a llevar a cabo “ataques en tierra” contra los cárteles, sin precisar exactamente dónde. “Los cárteles dirigen México. Es muy, muy triste ver y observar lo que ha sucedido en este país”, añadió el presidente estadounidense en la cadena Fox News, el 8 de enero.
Donald Trump también instó a México a “ponerse en orden”, tras meses de presión sobre las cuestiones de lucha contra el narcotráfico y la balanza comercial. La presidenta mexicana había intentado calmar el juego, asegurando que su gobierno estaba trabajando para “fortalecer la coordinación” bilateral en materia de seguridad.
