La atención se centró en Irán durante la reunión de casi tres horas entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, celebrada el miércoles. Este encuentro marcó la séptima ocasión desde enero del año pasado, cuando Trump asumió la presidencia, en que ambos líderes se reúnen.
En un cambio con respecto a encuentros anteriores, Netanyahu optó por ingresar a la Casa Blanca por una entrada diferente a la habitual, evitando así a los periodistas que lo esperaban.
Tras la reunión, el presidente Trump anunció en su red social “Truth Social” que no se había llegado a un acuerdo definitivo, pero insistió en la necesidad de continuar las conversaciones con Irán, independientemente de si se alcanza o no un pacto.
Según informes del canal 12 de televisión israelí, el propósito de la reunión fue establecer un plan de acción conjunto en caso de que Washington no logre un acuerdo con Irán. Una fuente estadounidense declaró a la radiodifusión israelí que, si no se alcanza un acuerdo, un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel sería más efectivo.
El informe del canal de televisión indica que Netanyahu busca preservar la libertad de acción de Israel en Irán, con o sin un acuerdo entre Teherán y Washington.
Israel considera a Irán una amenaza existencial, y Netanyahu ha abogado consistentemente por una línea dura que incluya sanciones, presión militar y escepticismo ante cualquier “acuerdo débil”.
Netanyahu desea que las conversaciones con Irán no se limiten únicamente al programa nuclear, sino que también aborden la restricción de otras armas, como los misiles balísticos, y el cese del apoyo a grupos vinculados al régimen iraní, como Hamás y Hezbollah.
Además, es importante considerar que Irán apoya a Rusia en la guerra contra Ucrania con sus armas, por lo que cualquier control e influencia serían cruciales, también en relación con la situación en Ucrania.
Estados Unidos e Irán celebraron conversaciones nucleares indirectas en Omán el pasado viernes, las cuales ambas partes describieron como positivas, aunque no concluyentes.
Trump ha declarado que está considerando la posibilidad de enviar un segundo grupo de ataque de portaaviones estadounidenses a Oriente Medio si las conversaciones no avanzan. Por un lado, Trump podría actuar según su criterio y lanzar ataques contra Irán nuevamente, pero, por otro lado, Washington también debe evaluar las consecuencias, como una posible escalada del conflicto en Oriente Medio que afecte a los mercados petroleros y a Europa. Estas implicaciones no son menores para la Casa Blanca.
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