Científicos en Noruega y Suecia han descubierto un posible avance para la detección del Parkinson mediante análisis de sangre, incluso años antes de que comiencen a manifestarse los síntomas más graves de la enfermedad.
Los investigadores, con sede en la Universidad Tecnológica de Chalmers en Gotemburgo, Suecia, y la Universidad de Oslo, Noruega, informaron haber detectado “biomarcadores” en etapa temprana de este trastorno neurológico debilitante en muestras de sangre.
Este hallazgo podría abrir “una ventana de oportunidad que podría ser crucial para futuros tratamientos, así como para un diagnóstico temprano a través de análisis de sangre”, según el equipo investigador.
También señalan que, actualmente, “no existe una cura efectiva ni un método de detección establecido” para identificar la presencia de esta enfermedad, que a menudo es fatal, “antes de que haya causado un daño significativo al cerebro”.
Generalmente, cuando se manifiesta la enfermedad de Parkinson, el daño ya está avanzado, con hasta el 80% de las células cerebrales relevantes “ya dañadas o perdidas”, de acuerdo con los investigadores. Su posible avance ha sido publicado en npj Parkinson’s Disease, parte del grupo de revistas Nature.
“Esto significa que hemos encontrado una importante ventana de oportunidad en la que la enfermedad puede ser detectada antes de que aparezcan los síntomas motores causados por el daño a los nervios en el cerebro”, explicó Annikka Polster, de Chalmers.
El estudio escandinavo se suma a varios publicados en los últimos años que apuntan a “indicadores biológicos de la etapa temprana de la enfermedad”.
Un equipo de la Universidad de Zhejiang en Guangzhou reveló a mediados de 2025 que la prueba de cerumen podría ayudar en la detección temprana, mientras que, aproximadamente al mismo tiempo, científicos del Quadram Institute y el Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) detectaron alteraciones en los microbiomas intestinales de pacientes con Parkinson que podrían estar relacionadas con la exposición a solventes y pesticidas.
A finales de 2024, un equipo compuesto principalmente por científicos de la Universidad de California se centró en una molécula que se ha descubierto que juega un papel en el inicio de la enfermedad.
Y en 2021, un grupo liderado por la Universidad de Cambridge afirmó haber encontrado “evidencia convincente” sobre una “proteína clave” que afecta a las neuronas.
