Kazajistán está modificando su política lingüística para reducir la influencia de Rusia en el país. Se propone reemplazar una formulación que establecía que el ruso se utilizaba “en igualdad” con el kazajo por otra que indique que se usa “junto al” kazajo. Aunque los cambios son de carácter formal, reflejan la estrategia del gobierno kazajo de disminuir la presencia rusa en la vida nacional.
Según un informe del Centro de Lucha contra la Desinformación, “el idioma kazajo se está convirtiendo gradualmente en la lengua principal del país. El kazajo se utiliza cada vez más en la administración estatal, la educación y la esfera pública, en lugar del ruso”.
El distanciamiento de Kazajistán con Rusia se ha intensificado tras la invasión a gran escala de Ucrania, no solo en cuestiones humanitarias. En diciembre, por ejemplo, Kazajistán impidió que ciudadanos rusos utilizaran bancos locales para lavar dinero y eludir las sanciones.
El centro señaló que, “mientras el Kremlin concentra su atención en la guerra contra Ucrania, Rusia continúa perdiendo posiciones en Asia Central”.
Paralelamente, Rusia está implementando una política de rusificación a gran escala en los territorios ucranianos ocupados, con la expectativa de que para 2036 el 95% de la población se identifique como “rusa”.
En Ucrania, la Rada Suprema ha aprobado una resolución que modifica los modelos de pasaportes ucranianos, incluidos los documentos de viaje al extranjero. A partir de ahora, la información en los pasaportes de los ciudadanos ucranianos no se incluirá en ruso.
Anteriormente, la Defensora del Estado del Idioma ucraniana, Olena Ivanovská, había indicado que la creación de los llamados “patrullas lingüísticas” en Ucrania no está prevista en la ley y que este modelo se considera ineficaz.
