“No pudimos encontrar nada de Saad. Ni siquiera un cuerpo para enterrar. Eso es lo más difícil de soportar”, declaró Yasmin Mahani, residente de Gaza, a Al Jazeera, refiriéndose a su hijo Saad, fallecido en agosto de 2024 a causa de un bombardeo.
Según un informe de Al Jazeera publicado el 10 de febrero (hora local), las fuerzas israelíes habrían utilizado municiones termobáricas, capaces de generar temperaturas de hasta 3.500 grados Celsius, en la guerra de Gaza iniciada en octubre de 2023. Estas armas habrían provocado la vaporización de cerca de 3.000 personas, imposibilitando la identificación de sus restos.
La Defensa Civil de Gaza, controlada por Hamás, ha identificado a 2.842 personas cuyos restos son prácticamente inexistentes, limitándose a manchas de sangre o fragmentos de tejido. La organización ha recopilado estas cifras comparando el número de personas que se encontraban en los lugares bombardeados, según testimonios de testigos, con el número real de cuerpos recuperados. Mahmud Bassal, portavoz de la Defensa Civil, explicó que si una familia informa que había cinco personas en un edificio y solo se encuentran tres cuerpos, con el resto reducido a manchas de sangre o fragmentos, se considera que dos personas han sido vaporizadas.

Al Jazeera informó que las fuerzas israelíes han empleado en Gaza armas estadounidenses como el MK-84 ‘Hammer’, el BLU-109 ‘Bunker Buster’ y el GBU-39, que generan un calor intenso capaz de vaporizar a las personas. Restos de estas bombas han sido hallados en la Franja de Gaza. Vasili Patigurov, experto militar ruso, explicó a Al Jazeera que se añaden polvos de aluminio, magnesio y titanio a la mezcla química para prolongar el tiempo de combustión, lo que eleva la temperatura de la explosión a entre 2.500 y 3.000 grados Celsius.
Si bien estas armas no están prohibidas por el derecho internacional, los expertos señalan que su alto poder destructivo y amplio alcance, que no distinguen entre combatientes y no combatientes, sugiere que su uso en zonas urbanas podría constituir un crimen de guerra. Diana Buttu, profesora de la Universidad de Georgetown en Qatar, enfatizó este punto, afirmando que “Estados Unidos y Europa continúan enviando armas a Israel, sabiendo que estas se utilizan indiscriminadamente contra combatientes y niños. Esto no es solo una acción de Israel, sino un genocidio internacional”.
Hasta el momento, Israel no ha respondido a este informe. El gobierno israelí ha mantenido que sus ataques en Gaza cumplen con el derecho internacional y no tienen como objetivo a civiles. Sin embargo, según estimaciones de la comunidad académica internacional, entre el 80% y el 90% de los aproximadamente 70.000 palestinos fallecidos en la guerra de Gaza son civiles.

Por otro lado, la organización estadounidense ACLED, dedicada a la recopilación de datos sobre conflictos, informó al Wall Street Journal el 11 de febrero que las fuerzas israelíes llevaron a cabo el mayor número de ataques aéreos, bombardeos y disparos – 370 incidentes – en enero, durante un período de tregua de cinco meses en la guerra de Gaza. El presidente Trump, por su parte, anunció en su red social Truth Social, tras una reunión con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en la Casa Blanca, que habían discutido “los notables avances que se están logrando en Gaza y en todo el Medio Oriente” y que “la verdadera paz ha llegado a Medio Oriente”.
Kim Ji-hoon, periodista watchdog@hani.co.kr
