La apnea del sueño, un trastorno que se caracteriza por pausas en la respiración durante el sueño, no es una condición exclusiva de los hombres. Aunque tradicionalmente se ha asociado más a ellos, las mujeres también pueden verse afectadas, a menudo con síntomas diferentes y un diagnóstico más tardío.
La apnea del sueño puede manifestarse de diversas maneras, incluyendo ronquidos fuertes, somnolencia diurna excesiva, dolores de cabeza matutinos e irritabilidad. En las mujeres, los síntomas pueden ser menos evidentes y más sutiles, como fatiga, dificultad para concentrarse y cambios de humor. Esto puede llevar a que la condición no se reconozca o se atribuya a otras causas.
El diagnóstico de la apnea del sueño generalmente implica un estudio del sueño, conocido como polisomnografía, que registra la actividad cerebral, la frecuencia cardíaca, la respiración y los niveles de oxígeno en sangre durante el sueño. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, como perder peso y evitar el alcohol antes de acostarse, así como el uso de dispositivos como la presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP).
Es importante que tanto hombres como mujeres estén conscientes de los síntomas de la apnea del sueño y busquen atención médica si sospechan que pueden estar afectados. Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden mejorar significativamente la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones de salud a largo plazo.
